El Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) ha señalado una tendencia alarmante a nivel mundial: el uso indebido de redes bancarias informales para facilitar operaciones ilícitas. En un informe reciente, el organismo instó a gobiernos y empresas a intensificar sus estrategias para combatir los servicios profesionales dedicados al lavado de dinero.
El GAFI identificó que los métodos de liquidación no bancarios, tales como el sistema hawala y otros proveedores de servicios similares (HOSSP, por sus siglas en inglés), se han consolidado como un fenómeno extendido. Estos sistemas operan canalizando pagos a través de agentes privados, eludiendo así las instituciones financieras reguladas.
Históricamente, estas redes se limitaban al blanqueo de efectivo proveniente del narcotráfico y el contrabando. Sin embargo, el organismo advirtió que ahora procesan fondos derivados de una amplia gama de delitos, incluyendo el fraude, la ciberdelincuencia, el financiamiento al terrorismo, las apuestas ilegales y la delincuencia organizada internacional.
Un punto crítico del informe es la creciente participación de profesionales en estas prácticas. Según los estados miembros del GAFI, abogados, contadores, auditores, consultores y agentes inmobiliarios están siendo utilizados para facilitar estas operaciones. El organismo enfatizó que la banca clandestina se ha profesionalizado, operando en muchos casos como empresas altamente sofisticadas.
Finalmente, el GAFI destacó que la tecnología ha transformado estas redes, haciéndolas más rápidas y opacas. El uso de comunicaciones cifradas, herramientas de anonimato, tecnología financiera (fintech) y criptomonedas ha otorgado a estas estructuras una mayor resistencia frente a los esfuerzos de fiscalización.


