Las úlceras bucales representan una molestia frecuente para cerca de una cuarta parte de la población mundial, siendo especialmente recurrentes en adolescentes y adultos jóvenes. Aunque no son contagiosas y suelen sanar por sí solas en un periodo de una a dos semanas, su impacto en la vida cotidiana puede ser considerable.
Factores desencadenantes
Las causas de estas lesiones son variadas. Entre las más comunes se encuentran los traumatismos físicos, como morderse la mejilla, el roce con aparatos de ortodoncia o el uso de cepillos de dientes inadecuados. Asimismo, el consumo de alimentos ácidos, salados o picantes puede irritar el revestimiento bucal. Factores sistémicos como el estrés, el cansancio, los cambios hormonales y deficiencias nutricionales (hierro, zinc, folato, vitaminas del grupo B o vitamina D) también juegan un papel crucial. Además, condiciones como la enfermedad celíaca, la enfermedad de Crohn o un sistema inmunitario debilitado pueden estar vinculadas a su aparición.
Es importante notar que ciertos medicamentos, incluyendo antiinflamatorios, betabloqueantes y broncodilatadores, pueden actuar como detonantes. En el caso de quienes dejan de fumar, cerca de dos de cada cinco personas experimentan úlceras durante las primeras dos semanas debido a la abstinencia.
Tratamiento y alivio
Aunque no existe una cura inmediata, se pueden implementar diversas estrategias para mitigar el dolor:
- Higiene y cuidados: Realizar enjuagues con agua tibia y sal ayuda a reducir la inflamación.
- Tratamientos tópicos: El uso de geles o aerosoles con anestésicos locales como lidocaína o benzocaína puede adormecer la zona temporalmente.
- Productos específicos: Los enjuagues antisépticos y antiinflamatorios que contienen clorhexidina o bencidamina pueden acelerar la cicatrización.
- Cambios en hábitos: Evitar el laurilsulfato sódico (SLS) en la pasta dental y optar por una dieta de alimentos blandos, evitando irritantes, puede marcar una diferencia notable.
Prevención y señales de alerta
La prevención se basa en el uso de cepillos de cerdas suaves, revisiones dentales periódicas y el control del estrés. Es fundamental llevar un registro si se sospecha que alimentos como el chocolate, el café, los frutos secos o los tomates actúan como detonantes.
Finalmente, los especialistas advierten que si una úlcera persiste por más de tres semanas, reaparece con frecuencia o presenta un aspecto inusual, es indispensable acudir a una revisión médica, ya que podría ser indicativo de una afección subyacente, incluido el cáncer oral.


