El presidente chino, Xi Jinping, realizó este miércoles una visita oficial a El Cairo, la primera en una década, donde fue recibido con honores militares en el palacio presidencial de Ittihadiya por el mandatario egipcio, Abdel Fatah al Sisi. Durante el encuentro, Xi hizo un llamado contundente a rechazar la "injerencia externa" en los asuntos de Medio Oriente, subrayando que los pueblos de la región deben ser los únicos dueños de su destino.
En el marco de la reunión bilateral, ambos líderes manifestaron su profunda preocupación por la "peligrosa escalada de Israel en Cisjordania reocupada y Jerusalén Oriental", enfatizando la urgencia de preservar la integridad de los territorios palestinos. Este acercamiento ocurre en un momento crítico, marcado por la guerra entre Estados Unidos e Irán iniciada en febrero, la cual ha generado tensiones globales, especialmente en torno a la seguridad del transporte marítimo y el suministro de petróleo en el estrecho de Ormuz.
"Debemos defender el principio de que los pueblos de Medio Oriente son dueños de sus propios asuntos, oponernos a la injerencia externa y apoyar a los países de la región en el fortalecimiento del diálogo para la paz y la seguridad", declaró Xi ante Al Sisi. El líder chino reafirmó la disposición de Pekín para colaborar en la protección de las rutas marítimas internacionales y en la eliminación de los focos de conflicto.
La agenda también incluyó un componente económico significativo. Como miembros del grupo BRICS, China y Egipto formalizaron el inicio de la tercera fase de su zona industrial conjunta. Según datos oficiales, este complejo ya cuenta con 200 empresas operativas y ha atraído inversiones estimadas en 4 mil millones de dólares. Finalmente, ambos mandatarios coincidieron en la necesidad de priorizar soluciones diplomáticas para alcanzar un "acuerdo global que ponga fin a la guerra" en la región.