El Grupo Volkswagen ha puesto sobre la mesa un plan de supervivencia que busca revertir su delicada situación financiera, marcada por una caída del 72% en su valor bursátil desde marzo de 2021. La hoja de ruta contempla un recorte adicional de 50,000 empleos hasta 2030, sumándose a una reducción de magnitud similar aprobada en 2024, además de una simplificación de modelos que pone en entredicho el futuro de la marca Seat.
La gobernanza del grupo, un complejo equilibrio de intereses, es el principal obstáculo para la ejecución del plan. El Consejo de Supervisión, donde convergen la familia Porsche-Piëch (con el 53.3% de los derechos de voto), el Estado de Baja Sajonia (con el 20% de los derechos de voto y capacidad de veto) y los representantes de los trabajadores (que ocupan la mitad de los 20 asientos bajo la ley de cogestión), se encuentra dividido. A cierre de 2025, la estructura accionarial se completaba con un 19.4% en manos de inversores extranjeros institucionales y un 10.4% propiedad del fondo soberano de Catar.
El fabricante reconoce que su capacidad productiva en Europa supera la demanda en más de 500,000 unidades. El documento oficial advierte que la competitividad y la asignación de producción en las plantas de Emden, Zwickau, Hannover y Neckarsulm, que emplean a 53,505 personas, no pueden garantizarse entre 2031 y 2034. Esta advertencia ha provocado reacciones inmediatas: Olaf Lies, ministro de Economía de Baja Sajonia, rechazó que los recortes deban recaer automáticamente en Alemania, mientras que Elisabeth Kaiser, representante del gobierno federal para Alemania Oriental, defendió la planta de Zwickau.
En España, el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, se comprometió a proteger la industria catalana. En Martorell, 12,000 empleados fabrican modelos como el Volkswagen ID.2, el Cupra Raval y los Seat Ibiza, Arona y León. Matías Carnero, presidente del comité de Seat (UGT), afirmó que el empleo está garantizado hasta 2030. Adicionalmente, el grupo cuenta con 2,500 trabajadores en Cataluña, 4,500 en Navarra y 3,300 en Sagunto.
La urgencia del plan responde a un deterioro financiero severo. En 2021, la empresa valía 147,902 millones de euros, cifra que se redujo a 41,000 millones al cierre del pasado viernes. A pesar de entregar 8.98 millones de vehículos en 2025, los costes operativos de 313,045 millones redujeron los beneficios después de impuestos a 6,904 millones, frente a los 15,428 millones obtenidos en 2021. La tendencia negativa continuó en la primera mitad de 2026, con una caída del 6.3% en las entregas respecto al año anterior. El objetivo financiero del grupo es alcanzar un margen operativo del 9% para 2030, lo que implica un resultado operativo de 31,000 millones de euros.


