Un proceso de revisión en marcha
El pasado viernes 4 de septiembre de 2026, el presidente Donald Trump emitió una directriz oficial denominada “Supporting America’s Ranchers”, la cual marca un cambio significativo en la gestión de la fauna silvestre en Estados Unidos. La orden instruye al Departamento del Interior a determinar, en un periodo máximo de 90 días, si el lobo mexicano (Canis lupus baileyi) y el lobo gris cumplen con los criterios necesarios para reducir su categoría de protección o ser retirados de la lista de especies protegidas bajo la Ley de Especies en Peligro (ESA).
Es importante precisar que esta orden no autoriza la caza indiscriminada de la especie. El lobo mexicano, que cuenta con protección federal desde 1976 y una clasificación específica como subespecie amenazada y en peligro desde 2015, mantiene su estatus legal vigente mientras el gobierno federal concluye la evaluación ordenada.
El argumento de la administración
La Casa Blanca sostiene que la medida responde a las necesidades de los productores estadounidenses, quienes enfrentan pérdidas económicas debido a la depredación. La orden busca:
- Flexibilizar la respuesta: Considerar cambios en las regulaciones para autorizar la eliminación letal de lobos cuando representen una amenaza directa para el ganado o la seguridad humana.
- Cooperación estatal: Fomentar que los estados modifiquen sus propios estándares de protección y protocolos de control letal.
- Revisión técnica: Evaluar si se han alcanzado los criterios de recuperación demográfica y genética establecidos en el plan federal.
Estado de la población y criterios de recuperación
El Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos (FWS) reportó que, al cierre de 2025, la población mínima de lobos mexicanos en Arizona y Nuevo México alcanzó los 319 ejemplares, un incremento respecto a los 286 registrados un año antes. De este total, 143 se localizan en Arizona y 176 en Nuevo México.
Para que la especie sea considerada recuperada, el plan federal exige mantener un promedio de al menos 320 ejemplares en la región durante ocho años, superar dicha cifra en cada uno de los últimos tres años de ese periodo y demostrar una tasa de crecimiento estable o positiva. Entre 1998 y 2023, el FWS documentó 21 remociones letales, frente a 81 remociones permanentes no letales y 54 temporales, bajo las reglas vigentes antes de esta nueva directriz.


