El accidente ocurrió durante el evento anual Athens Flying Week, cuando la aeronave comenzó a perder altura de manera repentina pocos minutos después de haber despegado. El impacto, presenciado por miles de asistentes, provocó una explosión y un incendio que requirió la intervención de un equipo de cien bomberos y trece medios aéreos para intentar controlar la situación.
De acuerdo con reportes del diario Kathimerini, los dos tripulantes contaban con una amplia experiencia. Se especula que los pilotos no activaron los asientos eyectables con el objetivo de dirigir el aparato lejos de las zonas habitadas y del público presente en el espectáculo. Por su parte, la cadena pública ERT señaló que los pilotos posiblemente no dispusieron del tiempo necesario para accionar el sistema de eyección.
Tras el siniestro, las autoridades decidieron cancelar la exhibición aérea. El ministro de Defensa, Nikos Dendias, interrumpió sus actividades en Salónica, donde tenía programada su participación en una feria internacional, para trasladarse de urgencia a Atenas y atender la emergencia. Hasta el momento, las causas exactas que provocaron la caída del caza permanecen bajo investigación.


