El próximo 19 de septiembre se llevará a cabo el Segundo Simulacro Nacional 2026, un ejercicio diseñado para evaluar los protocolos de respuesta ante emergencias en los centros de trabajo de todo México. Sin embargo, la plataforma de capacitación hackü ha señalado que la simple evacuación de un inmueble es insuficiente si no se acompaña de una preparación permanente y efectiva del personal.
La normativa vigente, específicamente la NOM-002-STPS-2010, obliga a los centros de trabajo a implementar un programa anual de capacitación teórico-práctica en prevención de incendios y atención de emergencias. Juan Simón Salazar Arboleda, CEO y cofundador de hackü, destacó que el desafío es mayor en organizaciones con plantillas extensas, donde la falta de acceso a herramientas digitales corporativas para algunos empleados complica la capacitación tradicional.
Para cerrar esta brecha, hackü propone el uso de herramientas digitales que complementen los esquemas presenciales. Su modelo incluye 16 microcapacitaciones de aproximadamente 90 segundos cada una, sumando 24 minutos de contenido y evaluaciones. No obstante, Salazar Arboleda enfatizó que estas tecnologías son un complemento y no sustituyen las obligaciones legales establecidas por las autoridades laborales.
Además de la capacitación, las empresas tienen la obligación de documentar sus procesos. La NOM-002 permite acreditar el cumplimiento mediante programas, certificados, constancias de habilidades, fotografías y videos. El incumplimiento de estas disposiciones puede derivar en sanciones bajo el Reglamento Federal de Seguridad y Salud en el Trabajo, con multas que oscilan entre 250 y 5,000 veces el valor de la Unidad de Medida y Actualización (UMA). Considerando una UMA de 117.31 pesos para 2026, las multas podrían alcanzar desde los 29,328 hasta los 586,550 pesos.
El ejercicio del 19 de septiembre contempla cinco hipótesis de sismo distintas, adaptadas a los riesgos específicos de cada región. La recomendación central para las organizaciones es asegurar que sus protocolos no sean solo documentos en papel, sino herramientas vivas que el personal conozca y sepa aplicar antes, durante y después de una emergencia.

