Durante su conferencia matutina de este miércoles, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo abordó el reciente apagón que dejó sin energía a diversas comunidades en el sureste del país. La mandataria fue enfática al señalar que, tras las investigaciones preliminares, "no tenemos ninguna indicación de que se trató de un sabotaje", atribuyendo el incidente a daños intencionales en una torre de transmisión.
La jefa del Ejecutivo rechazó que la falla fuera consecuencia de una carencia en la infraestructura o en la capacidad de generación eléctrica nacional. "Fue un daño que hubo en una torre de transmisión, por eso se pudo recuperar tan rápido; realmente fueron prácticamente ocho horas para recuperar el servicio. La verdad, mis felicitaciones a las y los trabajadores de CFE, y a Emilia (Calleja), su directora, porque de inmediato atienden cualquier circunstancia", expresó.
Ante la recurrencia de estos incidentes, la presidenta informó que se están evaluando nuevos mecanismos de vigilancia, incluyendo el uso de cámaras y otras tecnologías, para prevenir futuros ataques. Por su parte, la Comisión Federal de Electricidad (CFE) confirmó que presentó una denuncia ante la Fiscalía General de la República (FGR) por los daños registrados en dos líneas de alta tensión de 400 kilovoltios en el enlace Escárcega-Ticul, ubicado en Hecelchakán, Campeche.
El incidente, ocurrido entre la noche del 31 de agosto y la madrugada del martes, afectó a 171 circuitos de media tensión y dejó sin servicio a 745 mil usuarios en Quintana Roo, Yucatán, Campeche y Chiapas. Los técnicos de la CFE detectaron daños en discos aisladores y líneas de alta tensión, un modus operandi similar al registrado el pasado 3 de junio en el mismo corredor. La CFE ha documentado los hechos con evidencia fotográfica para fortalecer la carpeta de investigación ante la FGR.
Finalmente, la paraestatal hizo un llamado a la ciudadanía y a las autoridades locales para colaborar en la protección de la infraestructura eléctrica. Asimismo, destacó que la implementación del disparo automático de carga, parte de la estrategia de modernización del Sistema Eléctrico Nacional impulsada por la administración de Sheinbaum, permitió que el sistema operara bajo condiciones de emergencia durante la crisis.