El Ministerio de Defensa ruso reportó este 5 de septiembre de 2026 una jornada de intensos ataques nocturnos contra territorio ucraniano, coincidiendo con la visita de los emisarios estadounidenses Steve Witkoff y Jared Kushner, quienes buscan reavivar las estancadas negociaciones de paz. Según el parte oficial de Moscú, la ofensiva se centró en dos fábricas metalúrgicas en la región de Dnipropetrovsk, identificadas como los principales proveedores del ejército ucraniano. Oleksandr Ganzha, jefe de la Administración Militar de la región, confirmó que estos ataques dejaron un saldo de cuatro personas fallecidas y cinco heridas.
La ofensiva rusa se extendió a otros puntos estratégicos: en las regiones de Odesa y Mykolaiv, los drones impactaron una estación eléctrica, un centro logístico y un barco con cargamento militar. Asimismo, en la región de Kiev, fueron alcanzadas dos instalaciones de distribución de combustible, un centro logístico y una estación de radio-inteligencia. Por su parte, el Ministerio de Defensa ruso informó que sus sistemas antiaéreos derribaron 53 drones ucranianos en siete regiones, incluyendo Bélgorod, Kursk, Briansk, Krasnodar y la península de Crimea.
Ante la llegada de los mediadores estadounidenses, el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, declaró anoche que había ordenado suspender los ataques contra el espacio aéreo ruso para facilitar un entorno constructivo. "Rusia debe hacer lo mismo (...) Nuestro objetivo es que la visita y las negociaciones con la parte estadounidense sean lo más constructivas y sustanciales posible", afirmó el mandatario. Sin embargo, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, rechazó tajantemente cualquier posibilidad de pactar una moratoria en los bombardeos aéreos, manteniendo la postura de Moscú frente a las exigencias de seguridad planteadas por los mediadores.


