En el marco de la jornada de descanso de la Vuelta, Richard Carapaz (El Carmelo, Ecuador; 33 años) compartió sus impresiones sobre el desarrollo de la competencia. El líder del equipo EF describió la ronda como una prueba de gran dureza, donde el desgaste acumulado de la temporada, incluyendo su participación en el Tour, ha sido un factor determinante. A pesar de las dificultades físicas, Carapaz mantiene su enfoque en la carrera, aunque admite que no se obsesiona con la clasificación general.
Al ser cuestionado sobre su estilo de ciclismo, el deportista fue enfático: "No soy calculador, soy un ciclista que corre por instinto. Es una parte de mí que en cierto sentido es beneficiosa porque puedo dar sorpresas, pero también es un arma de doble filo porque a veces también me pasa facturas". Carapaz destacó que su forma de correr, alejada de la dependencia excesiva de los vatios, busca divertirse sobre la bicicleta y conectar con la afición, a quienes considera que les gusta ver una carrera dinámica.
Sobre la posibilidad de emular ataques de larga distancia, como los realizados por Tadej Pogacar, Carapaz se mostró escéptico debido al enorme desgaste físico que implican. "Creo que no veremos muchas cosas parecidas en esta Vuelta", señaló. Respecto a sus aspiraciones, el ecuatoriano reconoció que la primera semana fue complicada y que se encuentra lejos del primer lugar, por lo que su estrategia será intentar recortar segundos en las etapas venideras, caracterizadas por desniveles positivos de entre 2,500 y 3,000 metros.
Finalmente, al reflexionar sobre sus 10 temporadas como profesional, Carapaz descartó que hayamos visto su mejor versión. "Espero seguir así unos cuantos años más. Tengo las piernas para hacer todo lo que hago. Y cuando lleve 15 o 18 temporadas de profesional, pues ya pensaré en colgar los guantes", concluyó.


