Tras nueve días de incertidumbre, dos trabajadores del proyecto hidroeléctrico Upper Trishuli 3A, ubicado cerca de la frontera con el Tíbet, fueron rescatados con vida ayer. El incidente, derivado de un colapso glaciar que provocó inundaciones repentinas, ha dejado un saldo crítico de más de mil 325 muertos y cerca de 5 mil 600 personas desaparecidas en la región.
Las labores de rescate se mantienen activas, con equipos especializados enfocados en localizar a al menos 900 obreros que, se teme, podrían continuar atrapados en los túneles de diversas centrales hidroeléctricas de la zona.
Ante la magnitud de la tragedia, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha emitido un llamado urgente a la comunidad internacional para recaudar 49.6 millones de dólares. Estos fondos tienen como objetivo brindar asistencia inmediata a más de 84 mil personas damnificadas.
Por su parte, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) ha advertido sobre la vulnerabilidad de la población infantil, señalando que al menos 22 mil niños requieren acceso urgente a agua potable y artículos de higiene básica. Esta medida es vital para mitigar el riesgo de brotes de enfermedades infecciosas, tales como el dengue y el tifus, en las zonas afectadas.


