En la Universidad Estatal de Pensilvania (Penn State), lo que comenzó como un supuesto rito de iniciación para las fraternidades Delta Upsilon y Sigma Chi terminó en una red criminal de alto nivel. Agostino Abbatiello, de 24 años, lideró una operación que abastecía a estudiantes con cocaína proveniente de Filadelfia y Nueva York. Según el fiscal estatal Dave Sunday, el corte y empaquetado de la droga era parte de las novatadas para los aspirantes. La red, que operó entre 2023 y 2024, fue desmantelada tras el operativo Drugs Unlimited, resultando en la acusación de 14 personas, incluyendo a Thomas Robinson, de 22 años, y su padre, el abogado Paul Robinson, acusado de obstrucción de la justicia.
Este fenómeno no es aislado. En Carolina del Norte, una investigación de la DEA bautizada como caso UNC, Duke y Appalachian, reveló en 2018 una operación que generó más de 1.5 millones de dólares en tres años. Entre 2017 y 2020, las fraternidades Phi Gamma Delta, Kappa Sigma y Beta Theta Pi fueron utilizadas para distribuir cocaína, marihuana, Xanax, esteroides y hongos alucinógenos. El proveedor, Francisco Javier Ochoa, enviaba las sustancias desde California por correo postal. En diciembre de 2020, el entonces fiscal federal Matthew G.T. Martin señaló que los 21 acusados no eran consumidores ocasionales, sino "traficantes de drogas curtidos".
Asimismo, en la Universidad de Texas en Austin (UT-Austin), el operativo Telaraña desarticuló en 2020 una red que distribuía fentanilo, LSD y metanfetamina, obteniendo más de un millón de dólares. Entre los 13 detenidos se encontraban estudiantes de diversas carreras y una profesora de la Universidad de Texas en San Antonio, Rose Rodríguez-Rabin. El fiscal federal Gregg Sofer declaró sobre los implicados: "Eligieron el negocio equivocado".


