PUYO, Ecuador. — Bajo el lema “La selva no se vende, la selva se defiende”, cientos de integrantes de la nacionalidad Waorani se manifestaron este 20 de agosto en las calles de Puyo. La movilización conmemoró el tercer aniversario de la consulta popular en la que el 60% de los ecuatorianos votó a favor de mantener el petróleo del bloque 43 bajo tierra. A pesar de que la Corte Constitucional estableció un plazo de un año para el retiro progresivo de la infraestructura, la estatal Petroecuador apenas ha abandonado 59 de los 247 pozos, lo que representa solo el 23% del total.
Juan Bay, presidente de la Nacionalidad Waorani del Ecuador (NAWE), lideró la entrega de una queja formal ante la Gobernación de Pastaza, acompañada por una propuesta de 12 acciones concretas para el desmantelamiento del bloque. Actualmente, el sitio sigue produciendo cerca de 40,000 barriles diarios, una cifra que, aunque inferior a los 55,000 barriles registrados en 2023, mantiene la actividad extractiva en un territorio vital para la biodiversidad y hogar de los pueblos en aislamiento voluntario Tagaeri y Taromenane.
Nemo Guiquita, lideresa Waorani y dirigente de Bioeconomía de la Conaie, enfatizó que el Yasuní es un “templo ancestral”. Por su parte, Pedro Bermeo, coordinador jurídico de Yasunidos, calificó los avances como “limitados” y señaló que han presentado seis escritos ante la Corte Constitucional denunciando el incumplimiento. Aunque el presidente Daniel Noboa ordenó en mayo de 2024 la creación de un comité para el desmantelamiento, no se han difundido resultados tangibles. Mientras tanto, un nuevo informe entregado por Yasunidos, basado en estudios de la Universidad del Estado de Pennsylvania, alerta sobre un incremento en la contaminación del área.
La postura del sector petrolero, representada por el consultor Nelson Baldeón, sostiene que el cierre carece de sustento técnico y afecta la economía. Sin embargo, el primer censo poblacional Waorani, presentado durante el Foro Social Panamazónico (FOSPA), revela una realidad distinta: el 72% de la población tarda más de cuatro horas en llegar a un centro de salud y el 60% carece de electricidad. “Los gobiernos dicen que el petróleo es desarrollo, pero han pasado 60 años y solo nos ha dejado impacto social, ambiental y enfermedades”, concluyó Bay.


