El Paquete Económico 2027 ha recibido una recepción mixta por parte de la agencia calificadora Fitch Ratings. Si bien la institución destaca la prudencia en las proyecciones de crecimiento económico, mantiene su preocupación sobre la sostenibilidad de las finanzas públicas a largo plazo.
El gobierno federal estima que los Requerimientos Financieros del Sector Público (RFSP) descenderán de 4.1% del PIB en 2026 a 3.9% en 2027. Para Fitch, esta reducción de apenas 0.2 puntos porcentuales resulta limitada, especialmente al considerar que la meta es menos ambiciosa que el 3.5% planteado originalmente en los Precriterios de abril. En términos prácticos, esto implica que el Estado continuará requiriendo financiamiento externo para cubrir una parte significativa de sus obligaciones.
Un punto positivo señalado por la calificadora es el realismo en las previsiones de crecimiento, estimadas por el gobierno entre 1.5% y 2.5% (con un punto medio de 2%), cifra que se alinea con el pronóstico de 1.8% de Fitch. Esta precisión reduce el riesgo de que los ingresos tributarios sean inferiores a lo proyectado. Para alcanzar sus metas, el Paquete Económico contempla medidas para elevar los ingresos en un 0.7% del PIB, de los cuales 0.4 puntos provendrían de acciones permanentes, como límites a deducciones fiscales y combate a la evasión, mientras que 0.3 puntos se derivarían de ingresos no tributarios de carácter extraordinario.
No obstante, la presión sobre el gasto sigue siendo un factor crítico. El presupuesto contempla incrementos reales de 4.4% en gasto de operación, 4.6% en pensiones y 3.5% en inversión fija. Fitch advierte que, para estabilizar la deuda pública —que se estima llegará al 58% del PIB en 2026—, sería necesario reducir los RFSP a cerca de 2.5% del PIB, una meta significativamente más exigente que la actual. Además, la agencia señala riesgos hacia el final de la década debido a un nuevo esquema de financiamiento de infraestructura que posterga costos fiscales hacia 2029 y 2030.
Finalmente, la situación de Pemex añade incertidumbre. El presupuesto asume un superávit para la petrolera antes de una inyección de liquidez gubernamental de 81,000 millones de pesos. Sin embargo, Fitch cuestiona esta premisa ante la caída en la producción de refinados y la dependencia de importaciones costosas. Actualmente, México mantiene una calificación de BBB- con perspectiva estable, la cual podría verse presionada si no se logra una consolidación fiscal más profunda que detenga el crecimiento de la deuda.


