El sector energético mexicano atraviesa un periodo de estancamiento en sus niveles de extracción. Durante los primeros siete meses de 2026, la producción de Pemex ha mostrado una tendencia plana, lo que complica el objetivo del gobierno federal de estabilizar la producción en 1.8 millones de barriles diarios de hidrocarburos líquidos a lo largo del sexenio.
Una meta bajo presión
La cifra actual refleja un ajuste constante frente a las ambiciones de la administración anterior. Al inicio del sexenio de Andrés Manuel López Obrador, se proyectaba alcanzar los 2.6 millones de barriles diarios, meta que fue reducida gradualmente ante la declinación de los campos principales. Para 2024, el objetivo se ajustó a 2 millones de barriles diarios, cifra que tampoco se logró concretar. En septiembre de 2024, último mes de dicha gestión, Pemex reportó 1.47 millones de barriles diarios de crudo y 1.74 millones de barriles diarios de hidrocarburos líquidos, incluyendo condensados.
Actualmente, la brecha persiste: con los 1.67 millones de barriles diarios de hidrocarburos líquidos registrados en julio, la petrolera estatal se ubica 126,000 barriles diarios por debajo de la meta establecida por la administración de Sheinbaum. El desafío es doble: incorporar nuevos campos y compensar la declinación natural de los activos existentes.
El gas natural, un reto persistente
La situación del gas natural no es distinta. México, que depende de las importaciones de Estados Unidos para cubrir hasta el 70% de su demanda, busca elevar la producción nacional. En julio de 2026, Pemex produjo 4,997 millones de pies cúbicos diarios de gas natural, un volumen que se ha mantenido estable durante el año. Aunque representa un incremento del 5.3% respecto a los 4,744 millones de pies cúbicos diarios producidos en julio de 2025, el avance sigue siendo moderado.
Para revertir esta tendencia, el gobierno apuesta por recuperar el gas que actualmente se pierde por quema y venteo. Asimismo, se evalúa el potencial de yacimientos no convencionales mediante fracturación hidráulica (fracking). El comité técnico encargado ha señalado condiciones favorables en las cuencas de Burgos y Sabinas-Burro-Picachos. No obstante, la viabilidad técnica no garantiza una producción inmediata, pues aún falta determinar la disponibilidad de agua salada y la rentabilidad económica de dichos proyectos.

