Tras completar un periodo sin precedentes de 250 días en alta mar, el portaaviones de propulsión nuclear USS Abraham Lincoln llegó este miércoles a las costas de Pattaya, Tailandia. La escala busca ofrecer un descanso necesario a sus casi 5.000 tripulantes, quienes han permanecido en servicio activo desde su partida de San Diego en noviembre pasado.
La misión, originalmente planeada para seis meses en el Pacífico y el mar de la China Meridional, se extendió y desvió hacia el Golfo tras el inicio de las operaciones militares entre Estados Unidos e Israel contra Irán a finales de febrero. La llegada de los efectivos ha generado expectativas en el sector comercial local, duramente golpeado por la crisis económica derivada del conflicto en Irán. "Esta visita podría ser nuestra mayor esperanza", señaló Anon Saiteer, un vendedor de piedras preciosas local, quien espera que los marineros reactiven el consumo en la zona.
Aunque Pattaya es mundialmente conocida como la "ciudad del pecado" por su vida nocturna y turismo sexual, las autoridades han implementado restricciones estrictas para el personal militar. El alcalde Poramase Ngampiches confirmó que se han prohibido visitas a zonas como Soi 6, además de restringir el acceso a tiendas de cannabis y actividades como el parapente o motos de agua. Por su parte, el agregado naval Kristopher Robinson aseguró que las tropas se comportarán conforme a las leyes de Estados Unidos y Tailandia.
La historia de Pattaya está intrínsecamente ligada a la presencia militar estadounidense. Durante la guerra de Vietnam, la localidad pasó de ser una aldea de pescadores a un centro de recreo para soldados, con cerca de 700.000 militares pasando por bases tailandesas entre 1962 y 1976. El USS Abraham Lincoln tiene previsto emprender su viaje de regreso el 6 de septiembre, tras una estancia vigilada por cientos de agentes de policía para garantizar el orden y evitar abusos en los precios.


