La trayectoria de la deuda pública en México ha encendido las alertas en el sector financiero. Aunque el nivel de endeudamiento respecto al Producto Interno Bruto (PIB) es menor al de naciones como Brasil, Colombia o Estados Unidos, la velocidad de su crecimiento y el costo de los intereses han generado incertidumbre sobre la sostenibilidad fiscal del país.
Federico De Noriega Olea, socio del área corporativa y financiera en Hogan Lovells Cadwalader, señaló que la preocupación de las calificadoras radica en la tendencia al alza. "El tema que preocupa a las calificadoras no es solo el porcentaje del PIB, que ya es alto, sino la tendencia al alza", afirmó. De acuerdo con las proyecciones, 2027 marcará el cuarto año consecutivo de incremento en la deuda pública como proporción del PIB, tras una breve tendencia a la baja entre 2021 y 2023. Para el cierre de este año, se estima que la deuda alcance el 54.0%, aunque Fitch Ratings proyecta una cifra superior, llegando al 58%.
El impacto de este costo financiero es significativo. Judith Senyacen Méndez Méndez, directora ejecutiva del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), advirtió que la deuda es un obstáculo para la consolidación fiscal, ya que crece a un ritmo superior al de los ajustes en los ingresos. Por su parte, Jorge Cano, coordinador del Programa de Gasto Público en México Evalúa, explicó que un aumento descontrolado del costo financiero limita la capacidad del gobierno para cumplir con sus compromisos y eleva el riesgo de comprometer la sostenibilidad fiscal.
Las cifras proyectadas para 2027 son reveladoras: el costo financiero de la deuda se estima en 1.6 billones de pesos, una cifra que supera en nueve veces el presupuesto proyectado para la Secretaría de Infraestructura y Transporte (SICT) y duplica el presupuesto destinado a Pemex. Además, este monto representa apenas 197,000 millones de pesos menos de lo que Hacienda prevé recaudar por concepto de Impuesto al Valor Agregado (IVA) ese mismo año.
El costo de la deuda proyectado para 2027, estimado en un 4%, superará el presupuesto asignado a la inversión pública en infraestructura, que contempla solo un 2.6%. De Noriega Olea enfatizó que, a diferencia de la inversión en infraestructura, que genera un círculo virtuoso de crecimiento económico, el pago de intereses no aporta beneficios productivos a largo plazo. Mientras la institución a cargo de Édgar Amador Zamora estima una estabilización del costo financiero en 3.7% del PIB para el periodo 2028-2030, México Evalúa proyecta que el saldo histórico podría alcanzar el 61% en 2030, elevando el pago de intereses a una proporción del 4.4%.


