En una acción sin precedentes en el archipiélago ártico de Svalbard, las autoridades de Noruega retienen desde el miércoles el buque ruso Professor Molchanov. La embarcación, de 71 metros de eslora y gestionada por la empresa estatal rusa Arktikugol, se encuentra amarrada en Barentsburg, un asentamiento bajo control ruso en las islas noruegas.
La medida responde a una solicitud de la petrolera ucraniana Naftogaz, que busca ejecutar una sentencia de un tribunal de arbitraje de La Haya emitida en 2023. Dicho fallo condenó a Rusia a pagar 4,220 millones de dólares (3,632 millones de euros) por la expropiación de activos de la compañía en Crimea tras la anexión de la península en 2014. El Tribunal de Distrito de Nord-Troms dictó la resolución a favor de la empresa ucraniana el pasado 31 de agosto.
El gobernador de Svalbard, Lars Fause, explicó al medio High North News que su intervención fue meramente administrativa: “Nuestra tarea consistía en leerle la decisión al capitán; actuamos como mensajeros”. Fause enfatizó que ni él ni el Estado noruego son parte del litigio, una postura respaldada por el Ministerio de Justicia de Noruega, que sostiene que el país solo está ejecutando una resolución judicial.
Por su parte, Rusia ha reaccionado con severidad, calificando el embargo como un “acto de piratería”. Moscú ha convocado al embajador noruego y exige la liberación inmediata del buque. Esta tensión se suma a las advertencias previas del presidente Vladímir Putin, quien en agosto amenazó con responder “de la misma manera” si algún país europeo aprehendía buques mercantes rusos.
El conflicto se desarrolla en un contexto legal complejo. Aunque el Tratado de Svalbard de 1920 reconoce la soberanía noruega sobre las islas, también permite a países como Rusia establecer actividades mineras y científicas sin necesidad de visado. En Barentsburg, donde residen unas 400 personas, la presencia rusa ha sido una constante histórica, aunque Noruega ha endurecido sus controles recientemente ante la preocupación por la denominada “flota fantasma” rusa.
Sergii Fedorenko, director ejecutivo en funciones de Naftogaz, declaró a The Kyiv Independent que “Rusia no puede eludir su responsabilidad, negándose a cumplir un laudo arbitral internacional”. Mientras tanto, el buque permanece bajo custodia judicial a la espera de una resolución definitiva sobre su destino.


