TOCUMBO, Mich. — La trayectoria criminal de Luis Enrique Barragán Chávez, conocido como “El R-5”, “Wicho” o “El Güicho”, llegó a su fin el pasado 30 de agosto de 2026, tras un operativo conjunto en la ranchería Rodeo del Pinal, en el municipio de Tocumbo, Michoacán. Elementos del Ejército, la Guardia Nacional, la Marina, la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana y la Guardia Civil estatal desplegaron la acción para detenerlo, pero fueron recibidos con disparos, lo que derivó en un enfrentamiento donde Barragán Chávez y uno de sus acompañantes perdieron la vida. En el lugar, las autoridades aseguraron dos fusiles automáticos, cargadores, cartuchos y una cuatrimoto.
Barragán Chávez era una figura central para las autoridades estadounidenses, que ofrecían hasta 3 millones de dólares por información que llevara a su captura. En agosto de 2025, el Departamento de Justicia de Estados Unidos presentó cargos contra él, señalándolo como segundo al mando del Cártel de Los Reyes y líder del grupo armado “R5s”, brazo operativo de Cárteles Unidos. Esta organización, designada como terrorista por Washington en febrero de 2025, es acusada de traficar metanfetamina, fentanilo y cocaína hacia Estados Unidos, además de utilizar un arsenal que incluía drones, vehículos blindados y explosivos.
Más allá del narcotráfico, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos y el Gobierno de Michoacán lo vincularon directamente con la extorsión a productores y empacadores de aguacate en la región de Los Reyes. El 14 de agosto de 2025, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) sancionó a “El R-5” por estas actividades, en las cuales se exigían cuotas bajo amenazas de muerte o daños a la propiedad. Tras la detención de Alfonso “N”, alias “Poncho” o “Quiringua”, el 1 de agosto, Barragán Chávez había asumido el control del Cártel de Los Reyes, consolidándose como un generador de violencia prioritario para las autoridades mexicanas.


