Renzo Merino, vicepresidente de Riesgo Soberano de Moody’s Ratings, advirtió que el gobierno mexicano enfrenta un escenario de reducción más lenta del déficit y una deuda pública con tendencia al alza. Estas proyecciones se alinean con el panorama que la agencia consideró al ajustar la nota de México a Baa3, el último escalón del grado de inversión. Aunque la perspectiva se mantiene estable, la calificadora vigilará si el país logra frenar el endeudamiento o si la trayectoria fiscal refleja una menor capacidad de gestión financiera.
El panorama de la deuda ha cambiado significativamente. Mientras que anteriormente se esperaba una estabilización cercana al 50% del PIB, Moody’s proyecta ahora que esta se aproxime al 55% en los próximos años, tras un incremento de casi 10 puntos porcentuales entre 2023 y 2025. El costo de este endeudamiento es un factor crítico: México destina actualmente el 17% de los ingresos del gobierno general al pago de intereses, superando el 11% registrado en 2021 y muy por encima del 9% que promedian países con calificaciones comparables.
Para 2026, la agencia estima un déficit de entre 4% y 4.5% del PIB, con un crecimiento económico cercano al 1%. Merino subrayó que sería necesario un ajuste fiscal adicional superior a 1.5 puntos porcentuales del PIB para estabilizar la deuda este año. El directivo señaló que, aunque los supuestos actuales del gobierno son más realistas, el déficit previsto sigue siendo insuficiente para detener el crecimiento de las obligaciones financieras.
La capacidad recaudatoria también es un punto de preocupación, pues México recauda alrededor del 20% del PIB, frente al 30% en países como Brasil o Colombia. En escenarios adversos, si el crecimiento se mantiene cerca del 1% o si el gobierno absorbe más deuda de Petróleos Mexicanos (Pemex), la deuda podría acercarse al 65% del PIB en una década. “Para un país como México crecer a 2% no es suficiente”, afirmó Merino, enfatizando que este ritmo es insuficiente para cerrar brechas sociales o atender necesidades de infraestructura, salud y educación.
Finalmente, la inversión privada, que mostró un repunte en 2023, ha perdido fuerza debido a la incertidumbre regulatoria, los cambios institucionales y las dudas sobre la relación comercial con Estados Unidos ante la revisión del T-MEC. Moody’s mantiene la expectativa de que el gobierno pueda realizar ajustes, pero advierte que si la deuda continúa empeorando, esto podría interpretarse como un debilitamiento en la capacidad de manejar las finanzas públicas del país.


