El pasado jueves 3 de septiembre de 2026, la misión BepiColombo alcanzó un hito crítico en su ambiciosa exploración del sistema solar. Las naves espaciales, desarrolladas conjuntamente por Europa y Japón, se separaron de su nave nodriza para iniciar la aproximación definitiva a Mercurio, el planeta más pequeño y cercano al Sol.
La maniobra, coordinada desde el centro de control de la Agencia Espacial Europea en Alemania, mantuvo en vilo a los ingenieros durante dos horas, tiempo necesario para recibir la confirmación mediante señales de radio a más de 200 millones de kilómetros de distancia. "Es un momento brillante", declaró Geraint Jones, científico principal del proyecto.
La misión, que ha recorrido más de 10 mil millones de kilómetros en una ruta indirecta, requirió de nueve sobrevuelos planetarios para ajustar su energía. A fecha de ayer, a la nave aún le restaban 3.3 millones de kilómetros para llegar a su destino. Según lo previsto, BepiColombo entrará en órbita alrededor de Mercurio en noviembre, para posteriormente separarse en diciembre y comenzar el cartografiado y estudio del planeta desde diversas altitudes.
Santa Martinez, directora de la misión, destacó la importancia científica de este cuerpo celeste: "Lo diminuto que es Mercurio y aun así alberga algunos de los mayores misterios de nuestro sistema solar". Por su parte, Jones enfatizó que "todavía queda muchísimo por aprender".
A partir de la próxima primavera, los instrumentos científicos analizarán el campo magnético, el denso interior del planeta y los procesos geológicos superficiales, incluyendo las depresiones conocidas como "huecos", que se sospecha son erosionadas por minerales vaporizados. Este estudio promete arrojar luz sobre un mundo definido por sus contrastes extremos.


