El pasado jueves 3 de septiembre de 2026, se dio a conocer una nueva fase en la cooperación bilateral entre México y Estados Unidos, orientada a golpear las finanzas de los cárteles de la droga. La estrategia, reportada por Paola Romo, busca cerrar el cerco sobre las organizaciones criminales mediante la identificación precisa de cuentas bancarias, activos ilícitos y facilitadores financieros.
El eje central de esta ofensiva es el intercambio de información financiera entre ambos países, lo que permitirá rastrear esquemas de corrupción que permiten el flujo de capitales ilícitos. Con estas acciones coordinadas, las autoridades pretenden eliminar los refugios donde el crimen organizado resguarda sus recursos, dificultando así su capacidad operativa y de expansión.


