La dirigente opositora María Corina Machado rompió su silencio para expresar su postura frente al reciente acuerdo petrolero anunciado entre el gobierno del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, y la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez. En un mensaje dirigido a sus seguidores, Machado reconoció el sentir de la población: “Sé lo que están sintiendo: tristeza, rabia y ese malestar tan repetido que nos ha tocado vivir en nuestra historia, porque alguien decide sobre lo nuestro, en nuestro nombre, sin contar con nosotros”.
Aunque Machado mantuvo una distancia clara respecto a los alcances del pacto, evitó confrontar directamente a Washington. La líder planteó interrogantes fundamentales sobre la naturaleza del convenio: “¿Quién firma? ¿Qué es realmente lo que se firma? ¿Quién pone ese dinero? ¿Quién da las garantías? ¿Cómo se van a beneficiar los venezolanos? Con absoluta razón, esto ha generado una profunda preocupación, por las implicaciones que tiene para el futuro del país”.
La dirigente reafirmó la importancia de la relación bilateral, señalando que “por supuesto que Estados Unidos son el principal socio que Venezuela necesita para desarrollar a plenitud su valor estratégico”. Machado añadió: “Así lo piensan la mayoría de los venezolanos, lo expresan los valores compartidos entre los dos países, y así lo he defendido toda mi vida. Los enemigos de Estados Unidos están hoy en el Palacio de Miraflores”.
Si bien reconoció que Venezuela requiere inversiones masivas en su sector energético para la reconstrucción nacional, Machado enfatizó que cualquier convenio debe realizarse bajo una gestión legítima y democrática. “El patrimonio de nuestro suelo no le pertenece a un régimen ilegítimo”, sentenció. Según la opositora, la reconstrucción requiere más que capital financiero; exige un entorno de fragilidad institucional superado donde ningún sector funcione de manera aislada.
Finalmente, Machado subrayó que solo un gobierno con credibilidad y respaldo popular podrá canalizar las inversiones necesarias, reiterando que un plan energético exitoso debe basarse en un marco legal transparente, institucionalidad técnica, licitaciones públicas abiertas, un régimen competitivo y estable, seguridad jurídica y arbitraje internacional.


