El desafío de la digitalización forzada
La administración de la presidenta Claudia Sheinbaum ha enviado al Congreso la Ley de Economía Digital para Pagos Digitales y Electrónicos, una propuesta que busca transformar la manera en que los mexicanos realizan sus transacciones. El objetivo central es reducir la dependencia del efectivo, que actualmente domina entre el 80% y el 85% de las operaciones diarias en el país, mediante la promoción de tarjetas, transferencias y códigos QR. Según la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF), el 85.2% de las transacciones cotidianas de 500 pesos o menos se efectúan en efectivo.
La iniciativa contempla que todas las dependencias federales, estatales y municipales acepten medios digitales para el pago de servicios y trámites. Asimismo, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público tendría la facultad de designar actividades económicas donde el pago electrónico sea obligatorio. Sectores como las gasolineras y las casetas de peaje en carreteras han sido identificados como los primeros donde el efectivo dejaría de ser aceptado.
Barreras estructurales y costos operativos
El consultor en regulación Jorge Sánchez advierte que, con más del 54% de la población en la informalidad laboral, el efectivo es una necesidad de subsistencia. Un estudio de la Concanaco Servytur revela que, aunque el 94% de las mipymes posee un teléfono inteligente y el 88% cuenta con internet, el 46.5% no acepta pagos con tarjeta debido a que las comisiones bancarias superan en promedio el 3.56%, una cifra significativamente superior a la observada en países como España (entre 0.31% y 0.34%).
Además, la falta de conectividad móvil estable en la red federal de carreteras y zonas rurales —donde cerca de 7 millones de personas carecen de internet— pone en riesgo la resiliencia operativa. En estados del sur del país, la adopción de medios de pago digitales apenas alcanza un 6%.
Perspectivas sobre la implementación
Álvaro Vértiz, Director para América Latina y el Caribe de DGA Group, señaló que el éxito de la ley depende de la interoperabilidad: "De nada sirve contar con la tecnología si el consumidor enfrenta trabas al intentar realizar un cobro o transferencia con código QR porque la aplicación que utiliza no se comunica de forma transparente con la institución financiera del comercio".
Por su parte, Jorge Sánchez enfatizó que la propuesta podría enfrentar una ola de amparos al contradecir el poder liberatorio pleno que otorga la Ley Monetaria al efectivo. "Los países que han reducido drásticamente el efectivo, como Brasil con PIX o India con UPI, lo lograron volviendo al dinero digital gratuito, ubicuo e interoperable para el usuario final, no criminalizando el uso de billetes antes de construir las autopistas digitales necesarias", concluyó.
Brecha de bancarización
Según la ENIF 2024, de los 94.22 millones de adultos en México, solo el 63% dispone de una cuenta bancaria. De los 59.36 millones de personas que poseen una cuenta de captación o depósito, el 62% utiliza aplicaciones móviles. Para los 24.50 millones de adultos que nunca han tenido una cuenta formal, las razones principales son la percepción de no necesitarla (36%, equivalente a 8.82 millones) y la insuficiencia de ingresos (30%, 7.35 millones).


