LA VENTANILLA, Oax. — Bajo el manto de la noche, el biólogo Gabriel Cruz, de la Universidad de Campeche, guía una expedición en la laguna de La Ventanilla, un estuario del río Tonameca ubicado a una hora de Puerto Escondido y cerca del pueblo mágico de Mazunte. Este ecosistema, caracterizado por las aguas teñidas de taninos del mangle rojo, es parte de los 85 sistemas lagunares de la costa oaxaqueña. Actualmente, el sitio alberga una población estimada de 300 ejemplares de cocodrilo americano (Crocodylus acutus), un éxito de conservación que contrasta con los apenas ocho ejemplares registrados hace una década.
La historia de este enclave dio un giro radical tras la veda permanente establecida por el gobierno federal en los años setenta. Agustín Cruz, de 47 años y presidente de la Red de los Humedales Costeros de Oaxaca, recuerda que anteriormente los pobladores cazaban a los reptiles para proteger su ganado y vender pieles. Hoy, la Cooperativa Servicios Ecoturísticos La Ventanilla, integrada por 30 familias, gestiona el territorio y recibe a 25,000 visitantes anuales. Eulalio Cortés, presidente de la cooperativa, señala que la comunidad comprendió que el valor del ecosistema vivo supera al de la explotación extractiva.
El proyecto, que también protege a especies de tortugas como la golfina, prieta y laúd, enfrenta desafíos constantes. El huracán Paulina en 1997 destruyó el 70% del mangle rojo, seguido por los impactos de los ciclones Rick y Carlota en 2021. Además, el crecimiento de proyectos inmobiliarios y la infraestructura vial en la costa oaxaqueña representan una amenaza latente para la biodiversidad. A pesar de ello, la gestión comunitaria zapoteca se mantiene como un baluarte contra la degradación ambiental, protegiendo a ejemplares emblemáticos como 'Lomo Verde', un cocodrilo de 4,5 metros y más de 60 años de edad.


