La obsesión por la delgadez extrema, que alguna vez fue encapsulada por la famosa frase de Kate Moss 'nada sabe tan bien como se siente estar delgada', ha encontrado un nuevo vehículo en los fármacos GLP-1. Lo que comenzó como un tratamiento para la diabetes tipo 2 se ha transformado en una tendencia estética, evidenciada incluso en la Semana de la Moda de Berlín 2024, donde la marca Namilia presentó camisetas con la leyenda 'I love Ozempic'. Sin embargo, más allá de la pérdida de peso, muchos usuarios reportan un efecto secundario preocupante: la 'personalidad Ozempic'.
La periodista Katie Glass, en un artículo publicado en The Times en abril pasado, describió cómo el medicamento le arrebató su optimismo habitual. 'Perdí un par de piedras (aprox. 12.7 kg) en pocos meses, pero también perdí mi vida social', señaló, explicando que al desaparecer el interés por la comida, gran parte de la socialización pierde sentido. Este estado, denominado anhedonia, se caracteriza por la incapacidad de sentir placer o interés en actividades que antes resultaban gratificantes.
En plataformas como TikTok y Reddit, cientos de testimonios coinciden con esta experiencia. La dietista Summer Kessel describió en su cuenta de TikTok cómo perdió la 'chispa' por actividades que antes le apasionaban, como el ejercicio, llegando incluso a saltarse sus rutinas matutinas. Usuarios en Reddit han compartido relatos similares, mencionando una sensación de monotonía, falta de entusiasmo ante buenas noticias y una desconexión emocional que afecta sus relaciones, trabajo y pasatiempos. 'Me siento como un zombi, me siento irritada... es triste, es como si el medicamento eliminara cualquier dopamina o serotonina', escribió un usuario en la red social.
Daniel Drucker, endocrinólogo canadiense y considerado el 'padre del Ozempic', explicó en una entrevista el año pasado que estos fármacos parecen reducir el nivel de placer derivado de estímulos que activan el sistema de recompensa cerebral, ya sea la comida, el alcohol o el tabaco. 'Antes había entusiasmo, activación cerebral, deseo... y ahora, no tanto', detalló, aunque advirtió que aún falta evidencia científica suficiente para confirmar esta teoría de manera concluyente.
Mientras algunos usuarios deciden abandonar el tratamiento al considerar que el costo psicológico es demasiado alto, otros priorizan la pérdida de peso. Este fenómeno se enmarca en una discusión más amplia sobre los estándares de belleza. Como señaló la autora estadounidense Naomi Wolf en su libro 'El mito de la belleza' (1990): 'Una cultura obsesionada con la delgadez femenina no es una obsesión por la belleza femenina, sino una obsesión por la obediencia femenina'.


