La inflación médica en México se ha consolidado como un fenómeno que supera el comportamiento de la economía general, afectando directamente el bolsillo de las familias mexicanas. Según Judith Senyacen Méndez, directora ejecutiva del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), mientras que la inflación general se situó en 3.69% anual en diciembre de 2025, la inflación médica alcanzó el 5.02%. Para junio de 2026, la tendencia se mantuvo, con una inflación general de 3.37% frente a una médica de 4.83%.
El panorama para el sector privado es particularmente crítico. De acuerdo con el informe 2026 Global Trend Rates Report de Aon, se estima que la inflación médica privada podría alcanzar el 14.8% al cierre de 2026, superando el 14.5% registrado en 2025. Este fenómeno responde a factores como la adopción de nuevas tecnologías, la dependencia de insumos importados, la volatilidad del tipo de cambio y la creciente demanda de servicios privados ante las deficiencias del sistema público.
El CIEP identifica cuatro pilares que impulsan este encarecimiento: la innovación tecnológica de alto costo, el poder de mercado de la industria farmacéutica, la escasez de especialistas calificados y la falta de control de precios en servicios médicos. Luis Fernando Hernández Lezama, presidente de la organización Soy Paciente, subrayó que, aunque los actos médicos no son considerados servicios mercantiles bajo la jurisprudencia mexicana, la ausencia de controles de precios deja a los usuarios en una posición vulnerable.
El impacto en el gasto de bolsillo es significativo. Según la ENIGH 2024, cada hogar destina en promedio 6,421 pesos anuales a gastos de salud, de los cuales el 38.3% se dirige a medicamentos. Esta carga persiste incluso entre derechohabientes del IMSS o ISSSTE, quienes cubren el 40% y 52% de sus gastos de salud, respectivamente, al recurrir a farmacias o servicios privados. Andrés Castañeda, académico de la UNAM, señaló que entre diciembre de 2018 y junio de 2026, el costo de los medicamentos aumentó un 53.6%, superando el 40% de la inflación general en el mismo periodo.
En cuanto al presupuesto público, para 2026 se destinaron 996,528 millones de pesos al sector salud, lo que equivale al 2.6% del PIB. Esta cifra, aunque representa un incremento del 5.9% respecto a 2025, se mantiene lejos del 6% recomendado por organismos internacionales. El gasto público per cápita en México es de 626 dólares, una cifra que contrasta con los 1,444 dólares de Argentina o los 10,644 dólares de Estados Unidos.

