La neurociencia ha alcanzado un hito histórico al descifrar el conectoma completo del sistema nervioso central de la mosca de la fruta (Drosophila melanogaster). El estudio, publicado este jueves en la revista Cell a través de cuatro artículos científicos, detalla la red de 166,000 neuronas que integran el cerebro y el cordón nervioso de este insecto, un modelo biológico fundamental para entender el comportamiento animal.
El proyecto, liderado por investigadores del Campus de Investigación Janelia del Instituto Médico Howard Hughes en Estados Unidos, representa la culminación de un esfuerzo de 20 años. Stuart Berg, uno de los líderes del proyecto, destacó que este mapa permite comprender cómo se ejecutan funciones como caminar, volar o incluso el canto de cortejo. “La información sobre su entorno se transmite desde las neuronas sensoriales hasta el cerebro a través de él, que no es un simple conjunto de ‘cables’ que transmiten información de entrada a salida, sino que contiene una fracción significativa de la maquinaria computacional de la mosca”, señaló Berg.
El avance fue posible gracias a la optimización de la microscopía electrónica de barrido con haz de iones enfocado (FIB-SEM), una técnica perfeccionada por el equipo de Harald Hess. El proceso de mapeo fue titánico: requirió el equivalente a 44 personas trabajando durante un año para refinar las imágenes, un esfuerzo apoyado por algoritmos de aprendizaje automático de Google Research.
Gerry Rubin, jefe de Biología de Janelia, explicó que el diagrama revela cómo la percepción sensorial se vincula con el comportamiento. Un hallazgo clave es la identificación de diferencias neuronales entre sexos. Se descubrió que genes como fruitless y doublesex influyen en la conectividad cerebral, explicando por qué machos y hembras presentan comportamientos distintos, como el cortejo. Según Albert Cardona, del Laboratorio de Biología Molecular de Cambridge, el gen fruitless se expresa en el 10% de las neuronas de ambos sexos, pero de forma distinta, lo que genera circuitos diferenciados.
Además, otro de los artículos detalla el sistema gustativo, mostrando cómo las señales atractivas y repulsivas se conectan con circuitos que controlan la alimentación y la locomoción. Este mapa, que sigue la estela de la “doctrina de la neurona” iniciada por Santiago Ramón y Cajal, abre una nueva era para entender cómo los estados internos influyen en la toma de decisiones.


