Un avance científico significativo ha surgido tras 20 años de estudios exhaustivos. Expertos de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) han descubierto que los fármacos pertenecientes a la clase de los GLP-1, conocidos popularmente por su uso en tratamientos como el Ozempic, poseen un efecto inhibidor que podría ser clave en el tratamiento del alcoholismo.
Este hallazgo representa una luz de esperanza para quienes enfrentan problemas de consumo de alcohol, ya que el mecanismo de acción de estos medicamentos permitiría abordar la dependencia sin generar efectos adversos en el hígado, un órgano frecuentemente afectado por las terapias convencionales y el consumo prolongado de sustancias.

