El gobierno de Estados Unidos anunció este viernes la aprobación de una importante venta de material bélico a Arabia Saudí, cifrada en 5.000 millones de dólares (aproximadamente 4.300 millones de euros). El Departamento de Estado detalló que esta transacción busca fortalecer la capacidad de defensa aérea del reino saudí frente a las amenazas actuales y futuras, además de mejorar la interoperabilidad con los sistemas militares estadounidenses y de otros socios en la región del Golfo.
El paquete de armamento incluye principalmente bombas JDAM (Joint Direct Attack Munition), municiones guiadas por GPS con un alcance de hasta 72 kilómetros, junto con equipo de apoyo logístico. El contratista principal designado para este acuerdo es la compañía Boeing. La venta aún requiere la aprobación formal del Congreso en Washington para concretarse, bajo el argumento de que respalda los objetivos de política exterior y seguridad nacional de Estados Unidos al proteger a un aliado clave que no pertenece a la OTAN.
Esta decisión se produce en un contexto de alta inestabilidad, marcado por el conflicto iniciado el 28 de febrero entre Estados Unidos, Israel e Irán. Desde entonces, Arabia Saudí ha sido blanco constante de ataques con drones y misiles por parte de fuerzas iraníes y rebeldes hutíes de Yemen. La tregua informal que los hutíes mantenían con Riad desde 2022 se ha fracturado, derivando en un bloqueo naval anunciado por los rebeldes en julio y ataques a petroleros en el Mar Rojo, una ruta por la que transita el 10% del crudo mundial.
Como respuesta, Arabia Saudí ha intensificado su postura defensiva. A finales de julio, el reino participó junto a Estados Unidos en ataques contra grupos armados apoyados por Irán en Irak, tras incidentes contra sus instalaciones petroleras. Asimismo, Riad ha suscrito el “Acuerdo de defensa conjunta de La Meca” con Turquía y Pakistán, buscando consolidar una coalición internacional para salvaguardar las rutas de suministro energético y transporte marítimo en el Mar Rojo.


