La nueva obra de la escritora británica Rachel Cusk, titulada Life of M, ha trascendido el ámbito literario para convertirse en el centro de un escándalo mediático. La novela, descrita por su editorial como un "feroz análisis de la fama, el poder, la belleza y la verdad", presenta a una actriz llamada M cuya trayectoria guarda paralelismos innegables con la vida de Natalie Portman.
Desde su lanzamiento a finales de agosto, el libro ha sido objeto de intensas especulaciones. En julio, la periodista Valerie Stivers escribió en el sitio Unherd que la obra es un "retrato sombrío de Natalie Portman" y que la actriz se encuentra profundamente descontenta con el resultado. Aunque Portman ha sido una admiradora declarada de la obra de Cusk, seleccionando sus libros para su club de lectura y entrevistándola, fuentes cercanas a la actriz citadas por Vanity Fair aseguran que nunca han tenido una relación estrecha.
Los paralelismos son evidentes: el personaje de M alcanzó la fama como actriz infantil junto a un coprotagonista mayor, similar al debut de Portman en Léon (1994). Además, M es imagen de una marca de lujo, apareciendo en anuncios rodeada de flores, tal como Portman lo hace para Miss Dior. Incluso sus papeles cinematográficos, como una bailarina atormentada o una sobreviviente de un tiroteo escolar convertida en estrella pop, evocan directamente a Black Swan y Vox Lux.
La crítica ha sido severa con el tono del libro. The Telegraph calificó la obra como un "asesinato literario" de Portman, describiendo al personaje de M como una figura condescendiente, distante y obsesionada con su imagen. Por su parte, Cusk, quien ha enfrentado controversias previas por su uso de la autoficción, se ha mantenido reticente sobre sus fuentes de inspiración. En una entrevista con The New York Times, declaró que el hecho de que el libro se base en una persona real "no es realmente lo importante".
A pesar del revuelo, la recepción crítica de la novela de 183 páginas ha sido mixta. The New York Times la describió como "fría y abstracta", mientras que The New Yorker la consideró su novela "más floja hasta la fecha". Ante las acusaciones de escándalo, Cusk se defendió señalando: "Para mí, es un libro audaz, un libro extraño; no es un escándalo ni un tema de cotilleo".


