Escalada en el estrecho de Ormuz
La confrontación entre Estados Unidos e Irán, que inició el 28 de febrero con una ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel, ha alcanzado un nuevo punto crítico en el estrecho de Ormuz. Este sábado, el Mando Central de Estados Unidos (Centcom) confirmó la destrucción de tres petroleros iraníes, una acción ejecutada en respuesta a intentos de ataques con misiles contra sus buques de guerra.
Según el reporte oficial, los ataques contra las embarcaciones iraníes ocurrieron frente a la costa de la isla de Jark y en el golfo de Omán. El ejército estadounidense detalló que uno de los petroleros fue impactado tras ordenar a su tripulación abandonar la nave. El Centcom difundió material audiovisual donde se observan las explosiones provocadas por los proyectiles, señalando que los objetivos formaban parte de una red clandestina multimillonaria que financia al Cuerpo de los Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) y a sus aliados regionales. No se reportaron soldados estadounidenses heridos.
El almirante Brad Cooper, comandante del Centcom, emitió una advertencia directa: "Que el mensaje al CGRI sea claro: si disparan contra dos de nuestros barcos, impondremos un costo económico aún mayor, eliminando tres de los suyos".
Respuesta de Teherán y contexto regional
La diplomacia iraní calificó los bombardeos como "acciones ilegales y agresivas". El mando militar central conjunto, Khatam al Anbiya, amenazó con endurecer sus ataques contra buques militares estadounidenses en la región. En represalia, los Guardianes de la Revolución afirmaron haber atacado tres petroleros en rutas no autorizadas del estrecho de Ormuz y tres buques afiliados a Estados Unidos, advirtiendo a través de su canal oficial de Telegram contra el tránsito por dichas vías.
El conflicto se mantiene en un contexto de alta sensibilidad política. El jueves, Teherán aseguró haber atacado bases estadounidenses en Kuwait y Emiratos Árabes Unidos tras la muerte de cuatro civiles en una boda, un incidente que el vicepresidente JD Vance mantiene bajo investigación, aunque expresó escepticismo sobre la responsabilidad atribuida a Estados Unidos, citando un balance de la Media Luna Roja.
Postura de la administración Trump
El presidente Donald Trump ha intentado restar importancia a la situación, calificando el conflicto como "pan comido" y de "poca monta". El mandatario señaló el viernes que, ante la proximidad de las elecciones de mitad de mandato, el tema se vuelve cada vez más impopular entre los estadounidenses, añadiendo: "Muchas personas no la llaman una guerra. Yo la llamo un conflicto militar porque para nosotros es de poca monta. No es algo grande. Primero lidiamos con Venezuela y ahora esto".
Las hostilidades se reanudaron el 30 de agosto tras un mes de calma, luego de que Estados Unidos retomara operaciones para impedir el lanzamiento de cohetes con minas navales en la zona.


