El ambiente en Gelsenkirchen es de absoluta expectación. El Schalke 04, un club con profundas raíces mineras en la región del Ruhr y más de un siglo de historia, se prepara para recibir al Bayern Múnich ante 60,000 aficionados. Este encuentro marca el regreso del equipo a la máxima categoría en su estadio, 1,204 días después de su último partido de Bundesliga en casa, aquel empate contra el Eintracht de Frankfurt el 20 de mayo de 2023.
El camino de regreso ha sido complejo. Tras descender en 2021, el club vivió años de inestabilidad, logrando finalmente el ascenso bajo la dirección técnica de Miron Muslić a falta de dos jornadas para concluir la temporada pasada. El Schalke, siete veces campeón de Alemania y ganador de la Copa de la UEFA en 1997, llega con el respaldo de una racha de 14 partidos de liga sin perder en casa, acumulando once victorias y tres empates durante su paso por la segunda división.
Sin embargo, el desafío es mayúsculo. El Schalke no derrota al Bayern Múnich en Bundesliga desde diciembre de 2010, cuando se impusieron 2-0 con goles de José Manuel Jurado y Benedikt Höwedes. Desde entonces, acumulan 23 partidos sin vencer a los bávaros. Benedikt Höwedes, símbolo del club, reconoció la dificultad del compromiso: "Los hemos estado esperando con ansias. El Bayern, los derbis, estos son los grandes partidos que por fin se pueden volver a ver en el Arena".
El partido también será especial para Manuel Neuer, capitán del Bayern y formado en el Schalke. El guardameta, que disputa su 21.ª temporada en la Bundesliga, ha mantenido un dominio absoluto contra su exequipo desde su partida en 2011, con 15 victorias y tres empates en 18 enfrentamientos, recibiendo apenas cinco goles.
En el plano deportivo, el contraste es notable. Mientras el Bayern llega como líder tras golear 5-1 al Stuttgart, el Schalke inició su retorno con una derrota por 3-0 ante el Augsburgo, condicionada por la expulsión de Ron Schallenberg. El arquero Loris Karius, quien realizó diez paradas en dicho encuentro, será pieza clave para intentar contener el poderío ofensivo del equipo de Vincent Kompany, que suma 67 jornadas consecutivas en la cima de la tabla.


