La historia de Xiaomei, una estudiante de 14 años de una provincia costera de China, es el reflejo de una tendencia alarmante. Tras ingerir una sobredosis de un medicamento para la tos que adquirió fácilmente por internet, Xiaomei buscaba un respiro frente a la inmensa presión de sus exámenes. Lo que comenzó como un intento de relajarse se convirtió en una adicción a diversos fármacos sujetos a prescripción médica, incluyendo analgésicos y medicamentos para la epilepsia, todos obtenidos sin receta.
El fenómeno, descrito por los jóvenes como un "subidón farmacéutico", se extiende a través de salas de chat en redes sociales donde los adolescentes intercambian consejos sobre cómo conseguir sustancias, qué palabras clave utilizar para evadir controles y cómo experimentar con dosis elevadas. Según un informe de 2025 del Instituto de Prevención del Delito del Ministerio de Justicia, los jóvenes encuentran constantemente alternativas cuando las autoridades restringen un fármaco específico.
El gobierno chino ha intentado frenar esta crisis. Hace dos años, clasificó el medicamento para la tos que consumía Xiaomei como psicotrópico, y en abril de este año impuso controles más estrictos sobre otros fármacos. Sin embargo, la accesibilidad persiste; la BBC pudo constatar que algunas sustancias se ofrecen en chats en línea por apenas 10 yuanes chinos (US$1,5) el gramo.
El sociólogo Xiang Biao, director del Instituto Max Planck de Antropología Social, señala que el problema radica en un entorno de aislamiento y expectativas desmedidas. "Pasan al menos nueve o diez horas en la escuela. Tienen muy pocas posibilidades de establecer relaciones sociales", explica Biao. Esta presión se ve agravada por la percepción de los padres, quienes ven en sus hijos su única esperanza de éxito, en un contexto donde el mercado laboral es cada vez más hostil para los jóvenes.
La magnitud de la crisis de salud mental es evidente: un estudio de 2023 para el "Libro Azul de Salud Mental de China" reveló que cerca de 95 millones de personas padecían depresión, de las cuales más del 30% eran menores de 18 años. Aunque el gobierno ha implementado planes para integrar servicios de salud mental en las escuelas y hospitales, el país enfrenta una escasez crítica de especialistas. Un estudio de 2020 en la revista The Lancet indicaba que solo existían 500 psiquiatras infantiles cualificados en toda China.
Para jóvenes como Lu Jingchan, de 22 años, quien sobrevivió a cuatro sobredosis, el camino a la recuperación comenzó al dejar la medicación y buscar apoyo. En el caso de Xiaomei, la intervención de sus padres tras una sobredosis de 50 pastillas fue el punto de inflexión. "Saber que había alguien a mi lado me hizo sentir muy bien", confiesa la joven, quien ahora aboga por una comunicación abierta en lugar de la exigencia constante.


