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Domingo, 6 de septiembre de 2026

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El Panhard de Porfirio Díaz: el símbolo de estatus que marcó la llegada del automóvil a México

El automóvil Panhard de Porfirio Díaz no solo representó un símbolo de poder durante el Porfiriato, sino que también evidenció la profunda contradicción de un México que adoptaba tecnología de vanguardia sin contar con la infraestructura vial necesaria para su pleno aprovechamiento.

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Por Redacción con información de Expansión

Mesa de Edición • Inferencia

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El Panhard de Porfirio Díaz: el símbolo de estatus que marcó la llegada del automóvil a México
El Panhard de Porfirio Díaz: el símbolo de estatus que marcó la llegada del automóvil a México Foto: Expansión

Lo Esencial • Puntos Clave

  • El Panhard de Porfirio Díaz simbolizó la adopción de tecnología de lujo en un México que carecía de infraestructura vial adecuada.
  • La adquisición de automóviles a principios del siglo XX implicaba altos costos de importación y la exigencia de pagos de contado.
  • El auge del automóvil impulsó la creación de instituciones como la Junta Directiva de Caminos y la organización de los primeros clubes automovilísticos.

CIUDAD DE MÉXICO. — El uso del automóvil a principios del siglo XX en México era una actividad reservada para una élite privilegiada, un "deporte para ricos" que encontraba en el Panhard de Porfirio Díaz su máxima expresión de estatus. Según registros de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, el primer recorrido oficial de este vehículo tuvo como destino Tlalpan, donde el entonces presidente asistió a una fiesta organizada por Guillermo de Landa y Escandón, gobernador del Distrito Federal.

La elección de la marca no fue casualidad. Panhard et Levassor, pionera en la producción estandarizada desde 1891, era para el año 1900 la principal fabricante y exportadora de automóviles a nivel mundial. Adquirir un vehículo de esta categoría en México implicaba una inversión considerable, pues a los precios de mercado europeo o estadounidense se sumaban los costos de traslado, impuestos de importación y comisiones, además de la exigencia de realizar el pago de contado.

La historia del automóvil en el país comenzó formalmente en 1895 con la adquisición de un vehículo por parte de Fernando de Teresa. Para 1898, ya circulaban modelos franceses, alemanes, italianos y estadounidenses. La comercialización se formalizó en 1901 con la apertura del primer establecimiento de venta, seguido en 1903 por el anuncio de la venta de Oldsmobile en la capital del país.

No obstante, la infraestructura no seguía el ritmo de la tecnología. A pesar de la carencia de una red de caminos adecuada, los propietarios realizaban excursiones a zonas como Coyoacán, San Ángel, Xochimilco, Chalco, Teotihuacán, Cuernavaca y Puebla. Esta necesidad de movilidad impulsó la creación de organizaciones como la Asociación para Compostura y Conservación de Buenos Caminos y el Automóvil Club México. En 1903 se celebró la primera carrera en el Hipódromo de Peralvillo, mientras que en 1905 las autoridades establecieron la Junta Directiva de Caminos y, para 1907, la revista El Automóvil en México ya documentaba el creciente interés social por este medio de transporte.

Aviso de cobertura: Edición, verificación y contextualización elaborada por la Mesa de Redacción de Inferencia a partir de despachos informativos de Expansión.

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