CALI, Valle del Cauca. — La vida de Violeta Guerrero, cariñosamente llamada 'Tuti', se apagó el 10 de agosto cuando un terremoto provocó el derrumbe del edificio en Cali donde pasaba sus vacaciones junto a su abuela materna, Amparo, de 73 años. Para sus padres, Ana Roldán (45 años) y Andrés Guerrero (46 años), el recuerdo de su hija es un testimonio de plenitud. 'Mirando hacia atrás, el resumen es que toda su vida fue felicidad', afirma Andrés, recordando cómo Violeta encontraba belleza en los detalles cotidianos, desde sus gatos y las gomitas hasta su admiración por Michael Jackson, Selena y Rocío Dúrcal.
Una vida de sueños y dedicación
Violeta, nacida el 1 de febrero de 2019 a las 10:10 de la mañana, fue una niña muy deseada tras años de lucha contra la infertilidad por parte de sus padres, quienes se casaron en 2014. Su crianza fue consciente y dedicada, permitiéndole explorar sus pasiones por el karate, el baile, el canto y el teatro en la academia 'Déjame Ser'. Desde los cuatro años, Violeta soñaba con ser famosa, veterinaria o bióloga marina, y expresaba su deseo de vivir en Japón. Su padre recuerda con especial cariño cómo ella misma descubrió la música de Michael Jackson, a quien llamaba 'guapísimo', y prefería canciones de Rocío Dúrcal sobre el pop convencional, llegando a pedir en su colegio que pusieran a Dúrcal en lugar de k-pop.
La tragedia y la búsqueda
El día del sismo, Ana y Andrés se encontraban en Bogotá. Tras la falta de respuesta de Amparo, la incertidumbre escaló hasta que un conductor de Uber confirmó el colapso del edificio. A pesar de recibir información errónea sobre un supuesto rescate, la pareja viajó a Cali en un vuelo de emergencia de la aerolínea Latam. Al llegar al edificio Guadalupe, se enfrentaron a una operación de rescate compleja que duró 30 horas. A pesar de los esfuerzos de equipos de la Armada, rescatistas voluntarios y el especialista conocido como 'El Topo', la noticia llegó cerca de las 11 de la noche del martes: Violeta y su abuela fueron halladas sin vida, abrazadas entre los escombros. Una amiga médica que estuvo a cargo del reconocimiento de su cuerpo explicó a Ana que la muerte fue inmediata, lo cual ha brindado un mínimo consuelo a la familia.
Un legado de luz
El proceso de despedida fue difícil, con traslados a la morgue de Palmira debido a daños estructurales en Cali. Sin embargo, el funeral en Bogotá se convirtió en un homenaje a la vida de la pequeña, con música de Michael Jackson y una 'calle de honor' formada por sus compañeros de colegio con flores violetas. Entre los escombros, se logró recuperar la maleta de Violeta con dos peluches, una figura de arcilla de un gato, su carnet escolar y un reloj infantil grabable. Hoy, sus padres encuentran consuelo en señales inesperadas, como una tractomula de ayuda humanitaria de color violeta que llegó a Cali y las ofrendas dejadas en templos de Japón por una de sus mejores amigas, honrando el destino que la niña siempre imaginó para sí misma.


