La historia del norte de Veracruz guarda un capítulo fascinante y poco conocido: la presencia y el legado de la comunidad china. En los accesos de la plaza principal Aníbal Martínez Cuéllar, en Pueblo Viejo, se encuentran ocho jarrones de barro que fueron donados por la colonia china en 1925, piezas que hoy funcionan como un recordatorio tangible de la influencia histórica de este grupo en la zona.
Estos objetos no solo decoran el espacio público, sino que son vestigios de una época en la que Pueblo Viejo mantenía estrechos vínculos con la comunidad china establecida en Tampico. A más de cien años de distancia, estos elementos se han integrado al patrimonio cultural local, preservando la memoria de una interacción social y económica que marcó el desarrollo de la región a principios del siglo XX.


