Las London City Lionesses, un club con menos de una década de existencia, se han convertido en el epicentro de una transformación radical en el fútbol femenino. A pesar de no disputar la Liga de Campeones, el equipo ha logrado atraer a figuras de talla mundial, incluyendo a Alexia Putellas, Mapi León, Mary Earps, Kadidiatou Diani y la alemana Nicole Anyomi.
Anyomi, quien dejó el Eintracht de Frankfurt tras marcar 50 goles en 101 partidos durante cinco temporadas, considera su llegada a Inglaterra como el "paso perfecto". Según la jugadora, la Women's Super League ofrece una competitividad semanal superior a la alemana, donde solo dos o tres equipos disputan los primeros puestos, frente a los siete u ocho que compiten en Inglaterra. Además, Anyomi destacó la disparidad en recursos: "Aquí tenemos más de 30 miembros en el equipo de trabajo; en Frankfurt eran siete u ocho. Puedes aprender de cada persona y descubrir algo nuevo cada día".
Este fenómeno no es aislado. Otras futbolistas alemanas han seguido el mismo camino este verano, como Vivien Endemann (del Wolfsburgo al Liverpool), Selina Cerci (del Hoffenheim al Arsenal), Carlotta Wamser (del Bayer Leverkusen al Manchester City) y Georgia Stanway (del Bayern de Múnich al Arsenal).
Ante la falta de títulos europeos para clubes alemanes desde 2015, se creó en diciembre pasado la Frauen-Bundesliga FBL e.V. para mejorar la comercialización de la liga. "Tienen que aportar algo distinto a la liga para que las jugadoras se queden", señaló Anyomi, enfatizando la necesidad de mayor inversión.
El crecimiento de las London City Lionesses está ligado a la empresaria Michelle Kang, quien también posee el Olympique de Lyon y el Washington Spirit. Sin embargo, esta estructura de propiedad compartida impide a las Lionesses jugar la Liga de Campeones debido a las normas de la UEFA sobre integridad competitiva, una postura defendida por Nadine Kessler, directora de fútbol femenino de la UEFA.
A pesar de este obstáculo y de la proximidad del Mundial de Brasil, Anyomi se muestra optimista: "Quise marcharme al extranjero hace dos años y al final no lo hice. Este verano sentí que era el momento adecuado".


