SAN DIEGO, California. — Holly Ratchford, quien a finales de los años 90 se desempeñaba como administradora del complejo residencial Parkwood en San Diego, ha decidido romper un silencio de 25 años para revelar cómo fue engañada por Omar al-Bayoumi, un ciudadano saudita vinculado a los atentados del 11 de septiembre de 2001. Ratchford, quien vivía y trabajaba en el complejo, recuerda a Bayoumi como un vecino "sumamente amable" que, en febrero de 2000, la presionó para que alquilara un apartamento a dos hombres que resultaron ser Nawaf al-Hazmi y Khalid al-Mihdhar, secuestradores del vuelo 77 de American Airlines que impactó contra el Pentágono.
La exadministradora, quien ha entregado una declaración sellada a un tribunal en Nueva York, asegura que Bayoumi utilizó su posición para sortear los requisitos financieros del contrato, convirtiéndose en el avalista legal de los terroristas. "Me creí todo lo que me dijeron", confiesa Ratchford, quien recuerda haber compartido té y galletas con ellos, sin sospechar que formaban parte de una red extremista. Documentos desclasificados del FBI revelan que Bayoumi, quien recibía un salario anual de unos 90,000 dólares de empresas vinculadas al gobierno saudita, habría coordinado la logística para los atacantes, incluyendo la obtención de licencias de conducir y clases de vuelo.
Aunque Bayoumi fue detenido en Birmingham, Reino Unido, en septiembre de 2001, fue liberado tras siete días sin enfrentar cargos criminales. Actualmente, es parte de una demanda civil por un billón de dólares interpuesta por familias de las víctimas contra el Reino de Arabia Saudita. Un juez federal en Nueva York determinó recientemente que existe una "inferencia razonable" de que Bayoumi no actuó como un "buen samaritano", sino bajo instrucciones gubernamentales. Por su parte, Arabia Saudita ha negado sistemáticamente cualquier implicación en los ataques y sostiene que Bayoumi no era un agente estatal.


