La estrategia de OXIO para migrar a los usuarios de Movistar hacia la nube busca optimizar la operación, automatizar procesos y permitir el desarrollo de ofertas personalizadas. Sin embargo, este movimiento tecnológico conlleva riesgos significativos. Según Víctor Ruiz, CEO de la firma de ciberseguridad Silikn, la migración abarca desde nombres y datos de facturación hasta registros de comunicaciones, patrones de consumo, ubicación e identificadores de dispositivos, información que permite construir perfiles detallados de los usuarios.
Nicolás Girard, CEO de OXIO, ha señalado que el objetivo es integrar nuevos socios y servicios sin las demoras de una operación tradicional. No obstante, la complejidad de la nube —que involucra proveedores de infraestructura, servicios de Inteligencia Artificial y diversos subcontratistas— amplía la superficie de ataque. El reto principal, advierte Ruiz, radica en determinar con precisión dónde se almacenará la información, qué legislaciones tendrán autoridad sobre ella y quién administrará la infraestructura.
El especialista subraya que, aunque la información se procese en otras jurisdicciones, se deben garantizar las mismas condiciones de protección. "En una operación de esta escala, la ubicación de la información deja de ser un asunto meramente técnico y se convierte en un factor relevante para la privacidad, la seguridad y la capacidad de las empresas para ejercer control sobre los datos de sus clientes", afirmó Ruiz.
Ante este panorama, la Comisión Nacional Antimonopolios (CNA) juega un papel crucial al ser la entidad encargada de autorizar la compra de Telefónica y la estrategia de OXIO. El experto sugiere que la autoridad debe exigir evidencia técnica y jurídica que garantice que la seguridad no se verá comprometida. Entre las recomendaciones se incluyen un inventario detallado de los datos, un análisis formal de riesgos realizado por un tercero independiente y una auditoría final que verifique la seguridad de la nueva infraestructura y el desmantelamiento de la anterior.
"No basta con que la empresa diga que los datos están protegidos; debe ser capaz de demostrarlo", concluyó el CEO de Silikn, enfatizando que el éxito de esta transformación dependerá de la capacidad de OXIO para demostrar que la eficiencia operativa no implica ceder el control sobre la privacidad de millones de usuarios.

