SANTIAGO, Chile. — La relación de los chilenos con la fe ha experimentado una transformación profunda en las últimas dos décadas, alejándose de las instituciones tradicionales hacia caminos espirituales personales. Según datos de la Encuesta Bicentenario de la UC, en 2006 el 19% de las personas entre 18 y 34 años declaraba no tener religión; para 2025, esta cifra alcanzó el 51%. En el mismo grupo etario, solo uno de cada tres se identifica como católico. Esta tendencia se refleja a nivel nacional: mientras que en 2002 el 8.3% de los mayores de 15 años no profesaba credo alguno, el Censo de 2024 elevó esta cifra al 25.8%.
La socióloga Maureen Neckelmann, del Programa Interdisciplinario de Estudios Religiosos de la Pontificia Universidad Católica, sostiene que este fenómeno no es una simple secularización científica, sino una transición hacia formas de espiritualidad individualizadas. La encuesta del Centro de Estudios Públicos (CEP) de 2024 respalda esta visión: el 76% de los chilenos cree en Dios, pero el 74% afirma relacionarse con él sin necesidad de una iglesia. "Lo que parece inconsistente en realidad tiene una coherencia, pero es individual", explica Neckelmann.
Este cambio ha impulsado el surgimiento de una "espiritualidad de consumo" y de "emprendedores espirituales". Majo Arévalo, psicóloga y productora, ha capitalizado este interés organizando eventos como el Congreso de Tarot de Chile, donde se enseña a profesionalizar la práctica. Por su parte, académicos como René Gallardo y Rodrigo Navarrete, del Instituto de Psicología de la Universidad Austral de Chile, advierten sobre la lógica neoliberal detrás de estas prácticas, donde se traslada la responsabilidad del bienestar al individuo bajo el imperativo de "sanarte a ti mismo para luego sanar a otros".
El sector también enfrenta desafíos regulatorios y éticos. Wilma Flores, quien se define como sanadora cuántica y practicante de reiki, cobra 70,000 pesos chilenos (aproximadamente 76 dólares) por sesión. Aunque el Ministerio de Salud de Chile regula las prácticas médicas alternativas desde 2005, el reiki carece de reconocimiento oficial como profesión de salud. Gabriela Strahalm, periodista y tarotista, reconoce la delgada línea ética de su labor: "Es muy peligroso, porque estás lidiando con las expectativas de la gente". Strahalm enfatiza que siempre recomienda a sus clientes buscar atención médica o psicoterapia profesional ante problemas graves.


