El archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, ubicado a 110 kilómetros de Nicaragua y a 720 kilómetros de Colombia, enfrenta una crisis de identidad y soberanía que ha dejado a sus 80,000 habitantes en una posición de vulnerabilidad. La escritora y periodista Cristina Bendek, oriunda de San Andrés, explora en su nueva novela, Las pérdidas, el sentimiento de abandono y la aflicción que permea en la población frente a un Estado centralizado que, según argumenta, no comprende la naturaleza oceánica de sus territorios.
La situación en las islas ha sido agravada por dos eventos críticos. En 2020, un huracán de máxima categoría destruyó entre el 95% y el 98% de la infraestructura terrestre de Providencia y Santa Catalina, además de cientos de viviendas en San Andrés. Posteriormente, en 2022, la Corte Internacional de La Haya ordenó a Bogotá cesar operaciones de patrullaje y controlar la pesca en aguas que, tras un fallo previo en 2012, resultaron en la pérdida de casi 75,000 km² de territorio marítimo en favor de Nicaragua.
Para Bendek, estos sucesos no son aislados, sino parte de una herencia histórica. "El Estado no entiende nuestra condición de isla oceánica, ni el potencial de las islas para proyectarse hacia el gran campo político que es el Caribe, donde Colombia podría ser un motor", señala la autora. Según Bendek, el Estado colombiano mantiene una "paranoia" derivada de la pérdida de Panamá en 1903, lo que ha conducido a una política de aislacionismo y a una visión colonialista que ignora la multiculturalidad y las necesidades reales de los isleños.
La economía del archipiélago, fuertemente dependiente de un modelo turístico extractivista, ha distorsionado las prioridades locales, dejando de lado la soberanía alimentaria y la sostenibilidad ambiental. "Lo que más me preocupa es que se comprometa la viabilidad del archipiélago como un lugar para vivir por la explotación turística", advierte la escritora. Ante este panorama, Bendek sostiene que el país debe dejar de ver a sus periferias como "baldíos" y reconocer la pluralidad que dicta su propia Constitución.


