En un contexto global marcado por la polarización, la crisis climática y la desinformación, la socióloga y politóloga española Cristina Monge propone una hoja de ruta para rescatar la política y la confianza ciudadana. A sus 51 años, Monge, quien también preside la plataforma +Democracia, presentó su ensayo 'Contra el descontento', una obra que busca transformar la indignación actual en una herramienta de cambio propositivo.
Durante una entrevista realizada en el Hay Festival 2026 en Querétaro, donde conversó con el corresponsal de BBC Mundo, Daniel Pardo, y el escritor mexicano Enrique Díaz Álvarez, Monge explicó que el descontento actual no es un fenómeno nuevo, sino el resultado de décadas de hiperglobalización. Según la experta, este proceso alejó las decisiones económicas y políticas de la ciudadanía, generando una quiebra de confianza que se profundizó tras la crisis financiera de 2008.
'La política se hizo global y, en cierta medida, se le usurpó a la ciudadanía', señaló Monge. La autora advierte que este vacío ha sido capitalizado por discursos disruptivos y de ultraderecha, que impugnan el sistema en lugar de buscar mejorarlo. Para la politóloga, el pesimismo se ha convertido en una 'etiqueta intelectual prestigiosa' que facilita la inacción, una actitud que, a su juicio, beneficia a los 'tecnofascistas' que buscan dominar el mundo sin reglas.
Monge enfatiza la necesidad de extirpar el virus del 'TINA' (There Is No Alternative), una idea heredada de la era de Ronald Reagan y Margaret Thatcher que limita la imaginación política. 'El futuro no está escrito', afirma, subrayando que la tecnología y la transición ecológica pueden derivar en sociedades más democráticas o en un futuro distópico, dependiendo de cómo se gestionen.
La autora destaca que ya existen movimientos ciudadanos de reacción, como las asociaciones de padres que limitan el uso de celulares en escuelas o las comunidades que se oponen a la instalación de centros de datos para inteligencia artificial. Para Monge, la clave reside en recuperar la eficacia política y la confianza en las instituciones, incluyendo el papel del Estado, al cual define como un actor indispensable en momentos de emergencia. 'La pregunta no es qué va a pasar, la pregunta es qué vamos a hacer', concluye la ensayista, invitando a la acción desde lo local y lo inmediato.


