SÃO PAULO, Brasil. — La vida de Maria Paula Vieira, una comunicadora de 33 años, dio un giro inesperado poco antes de la pandemia de covid-19 cuando, al utilizar la aplicación Tinder, hizo 'match' con Lucas, un estudiante de Medicina de 32 años. Lo que comenzó como una amistad virtual se convirtió en el catalizador para resolver un misterio médico que la había acompañado desde los 3 años de edad.
Maria Paula sufría de dolores crónicos, ardor en las manos y descamación de la piel, síntomas que la llevaron a consultar a múltiples especialistas durante casi 30 años sin obtener un diagnóstico preciso. Ante la falta de respuestas, la paciente había optado por cuidados paliativos y el uso de una silla de ruedas para mantener su autonomía. Al conocer su historia, Lucas sugirió que consultara al dermatólogo Paulo Ricardo Criado, profesor en la Facultad de Medicina del ABC y especialista en enfermedades raras.
El doctor Criado, tras una primera consulta donde admitió no conocer la causa exacta, se dedicó a investigar utilizando la base de datos científica PubMed. Cruzando los síntomas de Maria Paula con literatura médica, el especialista identificó una asociación extremadamente inusual: eritromelalgia primaria asociada al síndrome de Olmsted. Esta condición, vinculada a alteraciones en el canal TRPV3, explica por qué estímulos táctiles normales se transformaban en dolor intenso para la paciente.
El diagnóstico fue confirmado mediante un estudio genético realizado en octubre de 2023, cuyos resultados llegaron el 19 de diciembre de ese mismo año. "Fue un gran alivio, no solo para mí sino también para mi familia", declaró Maria Paula. Actualmente, bajo tratamiento, la paciente asegura que su calidad de vida ha mejorado significativamente, permitiéndole retomar actividades físicas y planificar su futuro, dejando atrás lo que la medicina denomina una 'odisea diagnóstica'.


