El panorama en el sur del Líbano, específicamente en la franja que bordea el Mediterráneo cerca de la frontera con Israel, es un testimonio de la devastación. Con cultivos abandonados y una infraestructura civil reducida a escombros, la región se encuentra bajo un control estricto. Tras el puesto de control militar libanés en Naqoura, el territorio se convierte en una zona ocupada que abarca aproximadamente el 5% del suelo libanés, extendiéndose en algunos puntos hasta 10 kilómetros hacia el interior.
El conflicto, que se intensificó en marzo tras el asesinato del líder supremo iraní y el inicio de la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán, ha dejado una huella profunda. Un equipo de la BBC, integrado en una misión humanitaria de la UNIFIL, pudo constatar que, incluso tras el alto al fuego de junio, las demoliciones y los ataques aéreos persisten. Según Kandice Ardiel, portavoz de la UNIFIL, se ha observado la consolidación de posiciones israelíes, incluyendo la construcción de cuatro nuevas bases que elevan a nueve el total de puntos fortificados en la zona.
El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, ha instruido a las fuerzas armadas para prepararse para una "presencia a largo plazo", con el objetivo declarado de crear una "zona de seguridad". Mientras tanto, el ejército israelí sostiene que sus acciones se limitan a objetivos militares de Hezbolá y cumplen con el derecho internacional. Sin embargo, un funcionario de inteligencia libanés reportó más de 5,000 violaciones del acuerdo de paz por parte de Israel, incluyendo incursiones diarias más allá de la llamada Línea Amarilla.
La situación política permanece estancada. Mientras Israel condiciona su retirada al desarme de Hezbolá, el líder del grupo, Naim Qassem, ha rechazado los acuerdos marco propuestos, calificándolos de "rendición humillante". Ante la falta de avances en las "zonas piloto" y la proximidad de las elecciones israelíes en octubre, diplomáticos europeos advierten que el escenario se asemeja cada vez más a una ocupación prolongada, similar a la observada en Gaza, donde la población desplazada ve cada vez más lejano su retorno a casa.


