ZAPOTITLÁN TABLAS, Gro. — El pasado 26 de agosto, el profesor Federico García Parra fue asesinado al salir de la Escuela Primaria Bilingüe “Antonio Plaza” en Zapotitlán Tablas. Según los reportes, dos sujetos a bordo de una motocicleta interceptaron al docente y le dispararon antes de que pudiera abordar su vehículo. Este crimen se suma a una larga cadena de violencia que ha afectado a la región, incluyendo la desaparición de su hijo, Luis Fernando.
Desde abril de 2024, la comunidad me pháá de Huitzapula ha vivido bajo el asedio de grupos delictivos. El profesor García Parra había denunciado reiteradamente el uso de drones con explosivos, la quema de viviendas y el asesinato de pobladores, como el de Antonio Reyes el 8 de mayo y el del tesorero de bienes comunales, Andrés García Mendoza. A pesar de la presencia de militares y elementos de la Guardia Nacional en la zona, los habitantes reportaron inacción ante las agresiones.
El 26 de mayo, una pareja de comerciantes, Cristal Avilés Sierra y Emilio Pacheco Florentino, también fue emboscada cerca de Tres Lagunas. Ante este panorama, los pobladores enviaron un oficio a la presidenta Claudia Sheinbaum en junio, solicitando intervención, sin obtener respuesta efectiva.
El Plan Maestro de la Montaña Alta y Baja de Guerrero, impulsado por la Secretaría de Gobernación bajo la gestión de Rosa Icela Rodríguez, busca atender la seguridad y el desarrollo social en municipios como Chilapa, Olinalá, Atlixtac y Zapotitlán Tablas mediante la coordinación de 20 dependencias. Sin embargo, las comunidades afectadas señalan que el programa no ha logrado desmantelar las estructuras criminales ni investigar los presuntos nexos entre funcionarios municipales y la delincuencia. Mientras el subsecretario de derechos humanos, Arturo Medina, ha declarado que la situación se ha normalizado, las familias desplazadas sostienen que el control delictivo persiste en la región.


