La Máxima Casa de Estudios del país ha emitido una alerta sobre la imperiosa necesidad de transformar el entorno urbano mexicano. Ante la proximidad de los efectos climáticos derivados de El Niño, los expertos señalan que las ciudades deben modificar las condiciones actuales que favorecen la acumulación de calor, destacando principalmente la carencia de áreas verdes.
El análisis de la UNAM subraya que la infraestructura actual, caracterizada por un exceso de concreto, actúa como un acumulador térmico que agrava las olas de calor. Como medida de mitigación, los especialistas proponen la implementación de azoteas verdes, una estrategia que ya ha demostrado resultados positivos en diversas ciudades de Europa para reducir la temperatura ambiental.
La recomendación central de los académicos es clara: es necesario reducir la presencia de concreto y aumentar la vegetación en las zonas urbanas. Esta adaptación no solo busca mejorar la calidad de vida, sino proteger a la población más vulnerable ante los meses de calor extremo que se avecinan, para los cuales el país debe prepararse con medidas específicas según el lugar de residencia.
