En Alemania, el panorama automotriz sigue dominado por los motores de combustión interna. Aunque durante el primer semestre de 2026 se incorporaron 368,000 vehículos totalmente eléctricos, la cifra total de estos apenas asciende a 2.4 millones, frente a los 47 millones de automóviles que aún dependen de combustibles fósiles. Ante esta realidad, el Instituto Fraunhofer de Tecnología Ambiental, de Seguridad y Energética (UMSICHT) advierte que los combustibles tradicionales seguirán siendo fundamentales para el transporte, la agricultura y la logística en los años venideros.
En este contexto, Aral, el mayor operador de estaciones de servicio en Alemania con 2,400 puntos de venta, ha intensificado sus labores de investigación en su sede de Bochum. La empresa, que registra más de dos millones de contactos con clientes diariamente, busca optimizar el rendimiento de los motores existentes en lugar de optar por una transición excluyente. Según Kai Krischnak, portavoz de Aral, la estrategia de la compañía se basa en la coexistencia de tecnologías, enfocándose en soluciones para el parque vehicular actual.
El centro de investigación en Bochum, con un siglo de historia, emplea a 80 especialistas, incluyendo químicos e ingenieros, en un complejo de 27,000 metros cuadrados. El doctor Wenzel Strojek, responsable del proyecto de tecnología de combustibles, explica que el desarrollo de un nuevo producto toma aproximadamente cinco años. El proceso incluye desde simulaciones teóricas hasta pruebas en una planta piloto capaz de producir cinco litros diarios, culminando con ensayos en motores reales y cámaras climáticas que evalúan la fluidez del combustible en temperaturas extremas.
Como resultado de estos esfuerzos, Aral lanzó en 2024 el 'Aral Ultimate Diesel'. Este combustible de alto rendimiento incorpora al menos un 15 por ciento de componentes renovables hidrogenados, logrando una reducción del 12 por ciento en las emisiones de CO₂ en comparación con el diésel fósil convencional. Además, el producto promete incrementar la autonomía del vehículo en un promedio de 60 kilómetros por tanque lleno.
La investigación en Bochum explora una amplia gama de materiales renovables, tales como aceites de fritura usados y residuos de las industrias del papel y la madera. Para Strojek, esta línea de trabajo es vital, dado que el transporte pesado tardará más tiempo en electrificarse y millones de vehículos de combustión continuarán circulando por las carreteras alemanas durante las próximas décadas.


