El anuncio de Donald Trump sobre el pacto petrolero con Venezuela, calificado como "el mayor de la historia", ha generado una intensa controversia no solo por la magnitud de la operación —que involucra el 21,5% de las reservas probadas de crudo venezolano, unos 65.000 millones de barriles—, sino por la designación de North American Blue Energy Partners (Nabep) como la entidad encargada de su explotación.
Nabep, una compañía registrada en Barbados con escasa presencia pública, es dirigida por Alejandro Betancourt López. A pesar de las críticas, el gobierno de EE.UU. ha defendido la elección. El secretario de Energía, Chris Wright, destacó que Nabep es el segundo mayor productor privado de petróleo en Venezuela, después de Chevron, afirmando: "Nabep ha demostrado una trayectoria muy exitosa de producción de grandes volúmenes de petróleo en Venezuela". Por su parte, la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, defendió la capacidad operativa de la firma incluso bajo sanciones.
La trayectoria de Betancourt, economista graduado en la Universidad de Suffolk y con una fortuna estimada en US$2.600 millones, comenzó a ganar notoriedad en 2009. Según el investigador Alek Boyd, Betancourt obtuvo 12 contratos millonarios sin licitación para construir 11 plantas eléctricas y modificar otra, por un valor de US$5.000 millones, a través de su empresa Derwick Associates. Este episodio dio origen al apodo de "bolichicos", término que su abogado, Jon Sale, rechaza, calificándolo como una etiqueta mediática para un grupo de empresarios exitosos.
Las acusaciones contra Betancourt han sido constantes. Informes de Transparencia Venezuela y el Occrp señalan que varios proyectos eléctricos no se concluyeron o presentaron sobreprecios del 138%. Además, el empresario ha enfrentado investigaciones en España, Suiza, Andorra y EE.UU. por presunta legitimación de capitales y corrupción. En 2025, fue detenido dos veces en Londres y su propiedad en Toledo, España, fue allanada en el marco de una investigación de la fiscalía suiza.
No obstante, el secretario de Estado, Marco Rubio, justificó la alianza argumentando que Betancourt tiene un historial de producción petrolera, no enfrenta cargos formales en EE.UU. y mantuvo una postura opositora al gobierno de Nicolás Maduro. Según reportes, su papel como intermediario en momentos críticos, incluyendo la captura de Maduro y Cilia Flores el 3 de enero, habría consolidado su posición ante Washington. Tras gestiones diplomáticas estadounidenses, un tribunal de Londres levantó recientemente la prohibición de salida del país que pesaba sobre el empresario.


