En un caso que ha captado la atención por tratarse de una acción legal poco común contra un agente de las fuerzas del orden bajo la administración de Donald Trump, el oficial Christian Castro, de 52 años, enfrenta cargos federales por mentir a los investigadores. El incidente ocurrió el 14 de enero en Mineápolis, cuando Castro, junto a otro agente, participó en un tiroteo que dejó herido en una pierna al migrante venezolano Julio César Sosa-Celis.
De acuerdo con las investigaciones, Castro disparó a través de la puerta principal de una vivienda, impactando a Sosa-Celis. Aunque inicialmente los fiscales federales presentaron cargos por agresión contra Sosa-Celis y otro hombre, Alfredo Alejandro Aljorna, estos fueron retirados tras revelarse que las pruebas en video y los testimonios contradecían la versión oficial del agente. ProPublica reportó que, aunque los fiscales federales en Minesota buscaron imputar a Castro por violación de derechos civiles, la medida fue bloqueada por altos funcionarios del Departamento de Justicia en Washington.
Actualmente, Castro se encuentra suspendido por el ICE y enfrenta cargos estatales en Minesota por agresión grave y denuncia falsa de un delito. A pesar de que el estado ha solicitado su extradición desde Texas, el gobernador republicano Greg Abbott se ha negado hasta el momento a entregarlo.
Este suceso se enmarca en un periodo de alta tensión social, marcado por la muerte de Renee Good, una ciudadana estadounidense de 37 años, a manos de un agente federal una semana antes, y el fallecimiento de Alex Pretti a finales de enero. Ambos incidentes intensificaron el rechazo nacional hacia las políticas migratorias de mano dura impulsadas por el presidente Trump.

